Los grafitis en fachadas de Asunción se erigen en eco popular de protesta por la crisis política que atravesó Paraguay con la destitución del presidente Fernando Lugo, marcada por la apatía y la falta de movilizaciones.
Estas expresiones, la mayoría simples pintadas y poco artísticas, sirven de recordatorio de unos hechos que han supuesto el aislamiento regional de Paraguay con el nuevo Ejecutivo encabezado por el presidente Federico Franco.
El ingenio y la creatividad se dejan ver en algunos coloridos murales con caricaturas de personajes políticos, entre las que destaca la del nuevo jefe de Estado, apodado jocosamente como “Florerico” en alusión al mote de “florero” que ya se le aplicaba antes como vicepresidente.
