En su repertorio, Fonseca amalgama los ritmos tradicionales de su Colombia natal con sonidos provenientes de otras regiones del mundo.
Sus canciones, tiernas, románticas, agradables y bailables, unen los acordes alegres de la cumbia con el toque nostálgico del vallenato, y luego con la mayor fluidez pasa de un rock pesado tirando a un pop juguetón con la cadencia del bolero.
Es decir, Fonseca es un mosaico sonoro que demuestra que la música es un conjunto de emociones que no conocen fronteras ni estilos, siempre y cuando sean capaces de transmitir sentimientos, como lo hace con soltura la propuesta que brinda Fonseca.
Todo esto quedó comprobado el pasado jueves 10 de julio durante la Fiesta de Independencia de Colombia en Panamá, un evento convocado por la embajadora de Colombia en Panamá, Ángela Benedetti.
Esta actividad, que reunió a diplomáticos, empresarios, políticos y figuras públicas, se engalanó con un concierto ofrecido por este talentoso y jovial cantautor bogotano en el salón Las Perlas del Club Unión.
En las más de 20 piezas que compartió Fonseca a un público que lo aclamó con una notable devoción y admiración, habló de romances, rupturas, sufrimientos, placeres, besos y sueños.
Fonseca brindó populares piezas como Te mando flores, Eres mi sueño, Corazón, Enrédame, Perdón, Mercedes, Paraíso, Ilusión, Desde que no estás y Hace Tiempo, entre muchas otras.
En todo momento, en un recital que duró más de hora y media, mostró no solo dominio de su oficio, sino también una actitud encantadora con sus admiradores, a quienes complacía no solo con sus más sonados éxitos, sino también con sonrisas, miradas cómplices y muchos selfies.

