Sobre el escenario es donde se tiene que ajustar todo lo necesario para que una función salga como tiene que salir.
“Algo totalmente normal que se va corrigiendo hasta el día de la función. Un pie, una mano, una cabeza o un detalle musical”, afirma Gloria Barrios, directora ejecutiva del Ballet Nacional de Panamá, cuerpo de baile que presentó Coppélia del 17 al 22 de septiembre.
La ex primera bailarina agrega que eso es parte del crecimiento de un bailarín, un accionar que no se detiene en toda su vida artística.
“Toda la carrera está llena de correcciones, porque así es el día a día del ser humano. Nadie hace las cosas dos veces exactamente igual y esa es parte de nuestra disciplina, corregir y trabajar diariamente en el perfeccionamiento de nuestro oficio”, sentencia.
La producción de Coppélia se pensó en la mente rusa, pero fue elaborada por manos panameñas del Instituto Nacional de Cultura.
“Los vestuarios fueron confeccionados con materiales que ya teníamos, a través de otras diferentes funciones”, comenta Barrios, por lo que la inversión de esta puesta fue comedida.
“La belleza de todos los vestuarios, diseñados por Pavol Juras y apoyado por el taller de costura del Ballet Nacional de Panamá, es deslumbrante, pero sobre todo, lograda con menos dinero del que pareciera”, asegura la directora sobre una producción con estándares internacionales, que contó con la creatividad y el talento de quienes supieron cómo sacarle provecho a los materiales que se tenían, donde una cosa muy sencilla logró verse espectacular.
