Gunas y partidos políticos

Gunas y partidos políticos
Gunas y partidos políticos

Durante los años de 1930, los gunas de San Blas empezaron a participar de lleno en la política electoral de la República. A pesar de ocupar una posición marginal en la vida nacional, los electores indígenas de la costa noreste, incluidos en el distrito electoral de Colón y dispuestos a votar al unísono, tenían la capacidad de influir de forma significativa en las elecciones provinciales y nacionales.

Entre los vínculos establecidos por los gunas con los partidos políticos de la época, uno de ellos ligó a Francisco Arias Paredes, caudillo del Partido Liberal Renovador, con Nele Kantule, líder de la más grande confederación guna.

En 1931, Nele, invitado a la primera convención de los Renovadores, mandó una carta a Pancho Arias ofreciéndole su apoyo a cambio de unas demandas: ajustar los límites de San Blas, mejorar la enseñanza pública y dedicar los puestos oficiales en la región a gente indígena. Antes de las elecciones de 1932, Nele organizó dos congresos regionales a favor de los Renovadores y Arias Paredes hizo una visita en lancha a la costa.

En la política tumultuosa de los años de 1930 y 1940, los candidatos nacionales apoyados por el grupo Nelista, incluso Arias Paredes, no ganaron; no obstante, en cada instancia Nele estableció buenas relaciones con los candidatos victoriosos. Además, en un sentido más amplio, con el tiempo la participación política de los gunas trajo beneficios significativos y duraderos, que cambió las actitudes de los gobernantes panameños hacia los indígenas. Los rebeldes gunas de 1925, mirados con desconfianza por su supuesta falta de patriotismo y sus vínculos históricos con poderes extranjeros, poco a poco llegaron a ser vistos como ciudadanos leales, actores del juego político nacional, capaces de participar en el progreso y de ser integrados lentamente a la nación.

En cierta manera, el papel político de los gunas se asemejaba a las elecciones de los últimos años de la antigua república romana, como estas fueron analizadas en la obra histórica, La política de los partidos en la época de César de Lyly Ross Taylor. Dos tipos de asamblea romana aprobaban legislación y elegían a cónsules, pretores y otros oficiales. Aunque las asambleas se reunían en Roma, el electorado consistía en gran parte en votantes italianos rurales organizados en unidades designadas tribu, con el resultado que los políticos usaban todos los medios disponibles para animar, sobornar e intimidar a los votantes de las tribus y traerlos a la ciudad. A largo plazo este proceso, por corrompido que fuera, iba asimilando a las poblaciones y etnias marginadas a la República.

En cuanto a los beneficios más concretos de la participación política guna, las demandas de Nele no tuvieron mucho éxito. Sin embargo, los líderes gunas pudieron aprovecharse de sus vínculos partidarios en las disputas que mantuvieron con algunos intendentes de San Blas.

A mediados de los años de 1940, poco después de la muerte de Nele en 1944, los líderes de ambas confederaciones gunas organizaron un congreso extraordinario, con asistencia de algunos Renovadores, para enfrentarse con el intendente del momento. La crisis los llevó a buscar una solución global de las divisiones políticas de San Blas vigentes ya por casi medio siglo. Nombraron a tres caciques o líderes de todo San Blas (hoy llamados los saila dummagan); escribieron una carta orgánica y confirieron el poder legislativo y judicial a un Congreso General (patrón que se ha repetido desde entonces con otros pueblos indígenas de la República).

Gran parte de los beneficiosos cambios de esta época fueron posibles gracias a los esfuerzos de Félix Oller, intendente durante los períodos 1945-1948, 1950-1951, y gran amigo del pueblo guna, quien fue propuesto personalmente a los gunas por Arias Paredes. Durante el segundo mandato de Oller, una comisión especial del Congreso General presentó un informe sobre las reformas que consideraba necesarias, lo cual resultó en un anteproyecto de ley sobre la gobernación de la comarca redactado en gran parte por abogados y otros expertos reclutados por Oller. Elegido diputado en 1952, Oller logró guiar el anteproyecto por la asamblea hasta que se convirtió en la Ley 16 de 1953.

Hoy en día, los gunas se quejan de varios aspectos anticuados de la Carta Orgánica y de la Ley 16, y otros reglamentos internos vigentes en Guna Yala. Sin embargo, la cláusula más importante de la ley, la que establece que la tierra de la comarca no puede adjudicarse a personas no gunas sin la aprobación de dos sesiones diferentes del Congreso General (hoy se exigen tres), los ha protegido de amenazas que han dañado otras comarcas indígenas establecidas más recientemente. No es sorprendente que el nombre de Félix Oller se recuerde con gran cariño en Guna Yala.

(En este artículo dependo en parte de las investigaciones de Bernal Castillo y de Mónica Martínez Mauri).

FUENTES

Editor: Ricardo López Arias

Autor: James Howe, profesor de antropología del MIT. (Massachusetts Institute of Technology).

Fotografías: Rodelick V. Richard. Colección RLA/AVSU

Comentarios: vivir+@prensa.com

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