Las pasarelas de Milán son únicas. Ni tan uniforme como la Semana de la Moda de Nueva York, tampoco tan avant garde como la de Londres y un poco menos pomposa que la de París.
Milán ofrece una medida justa entre elegancia clásica y vanguardia.
Para esta edición de Otoño/Invierno 2013-2014, cuyas jornadas se han extendido desde el pasado 20 hasta el 26 de febrero, los diseñadores italianos de firmas como Dolce y Gabbana y Roberto Cavalli han vuelto la mirada al pasado de una forma un tanto historicista. Así, parecen revivir los puntos de conexión entre Oriente y Occidente, que tuvo como escenario al Imperio Bizantino y su conexión comercial con las ciudades de Génova y Venecia hasta el siglo XV.
El lujo de sus sedas, terciopelos y piedras preciosas vuelve a seducir al mundo a través de Italia.
