MADRID, España.(EFE).- Se dio a conocer gracias a su voz angelical, pero desde que alcanzara el estrellato, Justin Bieber ha dejado claro que apuesta por el baile y el espectáculo.
En la noche de Madrid, sus "beliebers" han enloquecido con los pasos y movimientos de un artista que pisa fuerte sobre el escenario.
Con un retraso de cuarenta minutos y un madrileño Palacio de los Deportes en donde no se ha colgado el cartel de completo, el canadiense se ha subido a las tablas en medio de la impaciencia de sus seguidores, que chillaban, entre lágrimas, minuto a minuto durante la cuenta atrás.
Y es que desde que su madre subiera sus propios videos a la red imitando a otros artistas como Usher o Michael Jackson, mucho ha llovido para este adolescente, ya entrado en la mayoría de edad, ídolo de masas procedente de Ontario y eternamente comparado con su tocayo Timberlake.
Aunque su "Believe Tour" ha pasado por momentos difíciles como el vahído que sufrió en el estadio O2 Arena de Londres, ciudad donde vivió un altercado con la prensa, o la posterior cancelación de su concierto en Lisboa por "circunstancias imprevistas", el canadiense ha empezado con un sonado All around the world, rodeado de un buen elenco de bailarines.
El chico "vedette", que lo mismo promociona un perfume, hace un documental Never say never, escribe sus memorias o forma parte del elenco de artistas invitados a los desfiles de Victorias Secret, no ha escatimado en gastos y ha hecho una aparición estelar sobre el vuelo de las alas de un ángel.
Lo cierto es que su éxito no tiene parangón, con seguidoras que esperaban ansiosamente su cola para el recital de esta noche desde el pasado 28 de febrero, independientemente de las inclemencias típicas de marzo y de las ocurrentes burlas de los viandantes.

