Cuando se levanta del ataúd en busca del cuello de una mujer, interpretando al conde Drácula, sigue provocando escalofríos. Ningún otro vampiro de la historia del cine logró su nobleza, su dignidad y su carácter amenazante. Hoy, el actor británico Christopher Lee, el más famoso entre los vampiros de la pantalla grande, cumple 90 años.
Lee, nacido en Londres como hijo de un oficial inglés y una condesa italiana, nunca estudió actuación. Tras su participación en la Fuerzas Aérea británica durante la Segunda Guerra Mundial, comenzó a trabajar en producciones cinematográficas británicas.
Como conde Drácula celebró a fines de la década de 1950 su reconocimiento internacional en la película de Terence Fisher. El papel lo lanzó a la fama mundial en 1958, pero también lo confinó al género de las películas de terror de clase B. Hasta iniciada la década de 1970, Lee personificó a Drácula.
En la década de 1970 se mudó a Estados Unidos, y desde el principio también allí quedó encasillado en el papel de malvado, probablemente por su participación como villano en la película de James Bond The Man with the Golden Gun.
Sin embargo, en su vida privada, Lee es diferente. Desde hace años ayuda al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y fue distinguido por la organización Cinema for Peace y nombrado en 2009 Caballero por la reina Isabel II de Inglaterra.
En 1999 Tim Burton lo llamó para la película Sleepy Hollow, a lo que siguió su interpretación del mago Saruman en la saga The Lord of the Rings. Con Burton y su socio Johnny Depp rodó en 2005 Charlie and the chocolate factory. Actualmente, se le puede ver en la comedia de vampiros de Tim Burton Dark Shadows.
