El perfeccionismo de la princesa de Asturias, esposa del heredero al trono español y que ayer celebró su 40 cumpleaños, es quizás su mayor rasgo público, algo que muchos tildan de virtud, lo que unido a su frescura ha contribuido a “modernizar” y “reforzar la imagen” de la Casa Real.
“Los que conocen a la princesa Letizia saben que es una persona sumamente trabajadora”, relata el periodista Emilio Oliva, autor junto a Carmen Enríquez de los libros Los Príncipes. Preparados para reinar (2010) y Doña Sofía. La reina habla de su vida (2008), consultado por EFE, con motivo del 40 cumpleaños de la princesa de Asturias.
“No quiere que le salga mal su trabajo, y eso le lleva a la tensión necesariamente. Hay quien lo plantea como si fuera un elemento negativo, cuando en realidad es una virtud que alguien sea perfeccionista en su trabajo”, explica este periodista especializado en información sobre la Casa Real durante años en la agencia EFE.
Para Oliva, la princesa “es una persona que tiene varias capas de personalidad”, en las que combina intimidad y vida pública.
“A medida que te vas convirtiendo en un personaje público tienes que superponer unas capas con otras, y hasta la que yo llego, si algo la define con suma claridad es que es enormemente trabajadora”.
Una de sus mayores aportaciones a la corona es que “ha hecho que el príncipe sea una persona más cercana; tenía un problema de lejanía con la gente, no entraba a la distancia corta”, era la eterna comparación con el rey, que en esa relación próxima “es imbatible”.
