Lavarse las manos con un jabón antibacterial, en lugar de servir como una real barrera protectora contra los microorganismos, puede no ser tan seguro y eficaz, como sí lo sería hacerlo con agua y con jabón común y corriente.
Así lo anunció la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), agencia que publicó recientemente un comunicado de prensa para proponer una regulación que busca determinar la seguridad y eficacia de los jabones que se presentan como “antibacteriales” (aquellos con triclosán y triclocarbán en su contenido).
En el comunicado se da a conocer que la FDA espera que “se revisen los ingredientes activos antibacterianos”, de manera que se determine si son beneficiosos para la salud.
La agencia anuncia que los fabricantes de jabones en Estados Unidos deben demostrar que sus productos son seguros para usarlos diariamente a largo plazo, y que son más eficaces o superiores que el uso de agua y el jabón común.
Si no lo demuestran, la FDA ha propuesto que los fabricantes tendrían que eliminar los ingredientes antibacterianos activos y quitar de la etiqueta la afirmación de que son antibacterianos.
El comunicado de la FDA señala que los consumidores de jabones antibacterianos para el cuerpo eligen estos productos porque piensan que por ser “antibacterial” ayuda a prevenir la propagación de gérmenes.
Sin embargo, el comunicado cita que “no existe ninguna prueba de que sean más eficaces para prevenir las enfermedades que lavarse con agua y jabón común y corriente. Más aun, algunos datos sugieren que la exposición prolongada a ciertos ingredientes activos que se usan en los productos antibacterianos –por ejemplo, el triclosán (en los jabones líquidos) y el triclocarbán (en los de barra o de tocador)– podrían plantear riesgos para la salud, tales como un aumento de la resistencia de las bacterias o efectos hormonales”.
Esto, según el comunicado, ha llevado a la FDA a reevaluar qué datos son necesarios para clasificar los ingredientes activos de los productos antibacteriales como “generalmente reconocidos como seguros y eficaces”.
Mientras ello se define, en el documento la doctora Sandra Kweder, subdirectora de la Oficina de Nuevos Medicamentos del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA, resaltó que “lavarse con jabón común y corriente y con agua de la llave es una de las medidas más importantes que los consumidores pueden tomar para evitar enfermedades y prevenir que los gérmenes se propaguen a otras personas”.
Fuentes locales consultadas afirman que el uso de los productos antibacteriales no debe ser generalizado, y que las personas sanas no deben utilizarlos.

