Imagine vivir en medio de la selva amazónica desde hace 20 años, sin contacto con los lujos y facilidades de la ciudad, por opción propia. Así es la vida de la médica española Antonia López González, que trabaja para mejorar las condiciones de la comunidad del río Purús.
Antonia, o Tony como es comúnmente llamada, vive en un lugar a siete días de Manaus, la capital del estado de Amazonas, sin luz eléctrica ni agua potable en un grifo, ni mucho menos el celular o los alimentos en la tienda de la esquina.
La médica estudia enfermedades poco conocidas del resto del país y del mundo y “muchas veces erradamente consideradas erradicadas”, segúbnTony.
