Tres de los museos más renombrados de Nueva York, el MoMA, el Whitney y la Frick Collection, han decidido trasladar, ampliar o renovar sus sedes en busca de un mayor espacio para dar visibilidad a sus respectivas colecciones y buscando ser más atractivos para el visitante.
El MoMA absorberá el edificio contiguo, anteriormente dedicado al American Folk Art Museum, y ganará más de 3 mil 700 metros cuadrados. El Whitney deja su sede en la avenida Madison para irse al edificio de Renzo Piano a los pies del High Line y triplica el espacio para su colección permanente. Y la Frick Collection abre la segunda planta de su edificio en la Quinta Avenida e inaugurará azotea, ganando también 3 mil 900 metros cuadrados.
¿Por qué los museos “crecen” en Nueva York? “La colección del MoMA ha crecido significativamente en la última década y la oferta del museo crecerá en proporción”, explica el director de la institución, Glenn D. Lowry.
“Tenemos que ir adonde demos el mejor espacio para el arte y los artistas”, aseguraba, por su parte, el director del museo Whitney de arte estadounidense, Adam D. Weinberg.
Y la Frick Collection, que siempre tuvo la fama de ser un museo escueto, esta misma semana presentó su proyecto de ampliación, que se realizará de 2017 a 2020.
En el MoMA, las nuevas adquisiciones que justifican la ampliación incluyen obras de Louise Bourgeois, Lygia Clark, Steve McQueen, Gerhard Richter y Richard Serra, así como los archivos del arquitecto Frank Lloyd Wright.
En el Whitney han abierto mil 200 metros cuadrados de terrazas en el nuevo edificio para hacer hueco a esculturas e instalaciones contemporáneas.

