El premio Nobel Octavio Paz residió en Nueva Delhi desde 1962 hasta 1968 como embajador de México en la India, seis años que influyeron profundamente tanto en el modo de entender su país como a sí mismo.
“México y la India compartimos una historia de colonialismo. Hay muchas similitudes entre los mitos aztecas e hindúes. Por eso creo que para Paz, la India no era un país ajeno. En la India descubrió su alma”, sentenció a EFE la hispanista india Malabika Bhattacharya.
La académica frecuentó al Nobel en 1977 y 1978, mientras hacía una investigación en la Universidad Autónoma de México sobre la poesía de Paz.
El propio Paz relataba en su obra Vislumbres de la India (1995) lo que supuso para él la experiencia en el gigante asiático. “Fue un período dichoso: pude leer, escribir varios libros de poesía y prosa -decía-, tener unos pocos amigos a los que me unían afinidades éticas, estéticas e intelectuales, recorrer ciudades desconocidas en el corazón de Asia, ser testigo de costumbres extrañas y contemplar monumentos y paisajes”.
