El título La Péri. Ballet pantomime et fantastique en deux actes (Ballet fantástico de dos actos) se plasmó en el viejo cartel que anunciaba su estreno en el teatro L´Academic Royal de Musique de París, el 17 de abril de 1843.
El nombre de la musa inspiradora de esta historia, la italiana Carlotta Grisi, se imprimió en la columna de acteurs. A su izquierda, en la columna de personnages, su papel: Péri. Igualmente, el nombre de un consagrado Marius Petipa también apareció con el de su rol del príncipe Achmet.
Una vez más, ambos bailarines se volvían a encontrar tras Giselle, estrenada dos años antes.
Para crear a estos personajes, Théophile Gautier se inspiró en el misticismo oriental de Las mil y una noches, y contó con la colaboración del coreógrafo Jean Coralli -creador de los pasos de Giselle- y la música de Friedrich Burgmüller, compositor del pas de deux del campesino de este clásico del ballet romántico.
A pesar de que con frecuencia se dice que el libreto de cualquier ballet se podría escribir al dorso de un sobre, el crítico de ballet Arnold L. Haskell aseguraba que mientras más pequeño sea el sobre, mejor será el ballet.
Ahora bien, si alguien sabía de lo difícil que es escribir para los pies era, justamente, el padre de Giselle, Théophile Gautier.
Porque la complejidad de describir un arte visual cinético y dinámico, donde no se pueden emplear diálogos ni palabras, es un esbozo de intento de retroceder el tiempo, haciendo eterno lo efímero y mostrar como atractivo algo que ya no existe.

