En las primeras décadas del siglo XX se celebraron cuatro conmemoraciones nacionales en Panamá. Constituyen una “era de la conmemoración”, en términos del historiador Pierre Nora. En 1913, se celebró el IV Centenario del descubrimiento del Mar del Sur; en 1919, el IV Centenario de Fundación de Panamá La Vieja; en 1921, el I Centenario de la Independencia de Panamá de España y en 1926, el I Centenario del Congreso Anfictiónico, respectivamente.
Esas evocaciones representan la urgencia de la creación de la unidad nacional en un contexto complejo e incierto. El año 1903 significó para Panamá el origen de un nuevo proyecto político: la creación, el fortalecimiento y la legitimación del Estado Nacional, pero ese proceso tropezó con la presencia extranjera en su propio territorio en un espacio conocido en otrora como Zona del Canal.
El estudio de las conmemoraciones constituye también un mecanismo para comprender visiones del pasado. En efecto, en Panamá el recuerdo de esas fechas clave se cobijó bajo el hálito del hispanismo, un movimiento que tuvo su auge a finales del siglo XIX en España y América, y que debe comprenderse como “herencia cultural de los españoles”. En un escrito de 1940, el inmigrante español Gervasio García comentó sobre el vetusto “espíritu español” que reinaba en las distintas esferas sociales en Panamá en las primeras décadas del siglo XX.
El discurso hispanista se convirtió en un campo de batalla entre afirmar una identidad hispánica y la progresiva influencia estadounidense en el país y atenuar la crítica continental por la independencia de 1903. Mediante esas conmemoraciones se crearon y difundieron los mitos y héroes nacionales.
En fin, se interpretaba y transmitía el pasado nacional. “No olvidemos que Panamá es la puerta del comercio mundial”, con esa intención de demostrar la singularidad geográfica del país, los promotores de la conmemoración del IV Centenario del descubrimiento del mar del Sur gestaron un programa que contempló la celebración de una Exposición Nacional en 1916, en la que causó “fascinación” entre el público la exhibición industrial y comercial de Estados Unidos, según destacan las fuentes y la desvelación del monumento al héroe nacional Balboa, en 1924.
En 1919, se convocó a la población a conmemorar un “Día glorioso en los anales de historia nacional”, el IV Centenario de Fundación de Panamá la Vieja. El programa contempló la publicación de la obra Panamá la Vieja, de Juan B. Sosa, un desfile cívico y la creación de ese sitio histórico como “lugar de memoria”.
El I Centenario de la Independencia de Panamá de España en 1921 coincidió con el conflicto limítrofe con Costa Rica.
A pesar de que algunas voces apelaron a suspender esa conmemoración o festejar al año siguiente, mientras se recuperaba el “espíritu nacional”, evocado extraordinariamente en Epopeya al Istmo, de Demetrio Korsi, algunos discursos hicieron hincapié en la necesidad de perfeccionar la independencia de Panamá.
Aunque esas conmemoraciones pudieron resultar admirables, estas revistieron enorme complejidad. Aproximan a los avatares del pasado del país y los usos políticos que se hacen de la historia.
FUENTES
Editor: Ricardo López Arias
Textos: Félix Chirú B. Profesor de Historia. Universidad de Panamá
Fotografías: Carlos Endara. Colección RLA/AVSU
Comentarios: ´vivir+@prensa.com´.
