Esta Semana de la Moda de París para la temporada otoño invierno 2013-2014 ha estado marcada por un común denominador: el color negro.
La onda gótica que plantara hace ya algún tiempo las creaciones de Alexander McQueen pareciera expandirse y llegar hasta el ideario de otras casas de moda más tradicionalmente elegantes.
Un ejemplo claro de esto es la colección que presentó la diseñadora Heidi Slimane para Saint Laurent, cuya estética grunge y punk se aleja abismalmente de los postulados del maestro fundador de la casa, Yves Saint Laurent. Le ha seguido Chanel, en la que Karl Lagerfeld se ha decantado por el cuero y las botas tipo legging e, incluso, la casa Vuitton, con los applique y las transparencias; en contraposición a otras firmas como Valentino, que se han mantenido bastante fieles a las premisas de la casa. Al final, lo gótico se trata de una estética atractiva que jamás pasará, porque encierra la fabulosa idea del misterio y la posibilidad de expresar lo oscuro y seductor.
