Con la llegada del verano a París, la ciudad nada entre dos aguas: la famosa “playa” del Sena atrae cada año a unos cuatro millones de visitantes, pero mientras que gran parte de ellos son turistas, los “verdaderos parisinos” ignoran el río y se quedan en el canal de Sait Martin.
“París Playa” cumple su XI edición, y un año más, miles de personas se acercan a orillas del Sena a broncearse cuando el esquivo sol parisino lo permite, con la Torre Eiffel, la Catedral de Notre-Dame o el Pont des Arts como idílico paisaje de fondo.
“París Playa es una basura”, dice llanamente Tim, de 23 años, que pese a no haber ido nunca opina que “es un aburrimiento”, porque aunque se pueda disfrutar de la arena junto al Sena, al final “uno está encajonado y rodeado de turistas y críos por todos lados”.
“Los que vienen de afuera piensan que el Sena es lo más parisino, pero los que son parisinos de verdad no pasan por allí, van con los amigos a otros sitios más tranquilos que ya conocen”, explica Sophie desde el canal de Saint Martin.
A lo largo de los 4.5 kilómetros que mide el canal, los parisinos despliegan sus manteles y se encomiendan a una modalidad culinaria de la que algunos hacen casi religión: el picnic.
Este parque, además, tiene un atractivo añadido entre el 25 de julio y el 26 de agosto (todos los días excepto lunes y martes): una inmensa pantalla de cine al aire libre congrega cada noche a cientos de personas que acuden a la proyección de películas francesas y extranjeras, provistos de mantas o manteles para sentarse.
