Uno de los problemas más comunes y complicados de resolver para las personas son los perros que tiran descontroladamente de su traílla en los paseos.
Algo que tendría que ser placentero tanto para el animal como para su guía se convierte en una tortura, que se agrava con el tiempo, ya que los métodos que utilizan las personas para resolver el problema, en realidad, lo empeoran cada día más.
El primer error es utilizar una correa corta con agarre, esto solo nos dará mayor comodidad para seguir desarrollando fuerza e incentivará que el perro tire más todavía.
Los collares de presión tampoco funcionan en manos inexpertas, con el agravante de poder dañar al animal. La utilización de este elemento en este contexto no dará ningún efecto deseado, pues el perro se inmunizará y seguirá tirando.
Las pecheras son el elemento ideal para que su perro lo arrastre por cuadras y cuadras, sin control ninguno de su parte.
Sacarlo cada vez menos es lo peor que puede hacer, porque la ansiedad se hace mayor y el problema se agrava.
¿Qué hacer entonces? Cuando el perro es cachorro, comienza con este habito natural de tirar, y como su poder todavía no es mucho, la gente se lo permite.
El cachorro aprende que con esta acción logra llegar donde quiere, liderando el paseo, y, si funciona, por supuesto lo seguirá haciendo y en un estado de ansiedad que repercutirá en toda su estructura de conducta.
Una de los soluciones es no avanzar cuando su perro hala y llevarlo para el lado contrario en trayectos cortos de dos o tres pasos. Aunque le parezca infructuoso ir y venir reiteradamente, inténtelo y avance solo, cuando su perro lo haga en forma tranquila, felicite esta acción. Repitiendo este ejercicio, el perro asociará que solo caminando, ordenadamente, podrá lograr su cometido.
