Tony Fergo
De su colección de tres libros de ´humorismo de bolsillo´, en su primer ejemplar llamado ´Me muero de la risa´, el autor narra anécdotas sobre personas, animales y cosas que le motiven a contar historias.
En su obra se burla y, al mismo tiempo, defiende, a algunos personajes. Los pedantes son unos de ellos, a los que describe como gente más inteligente que la gente normal, pero señala que ellos no dicen burradas, sino que las hacen para demostrarle a los demás que son burros.
Los exministros también son dibujados con la pluma humorística de Fergo, de los que describe cómo es la vida antes y después de llegar a encargarse de un Ministerio.
El papel intimidante de las enfermeras también se plasma.
Los borrachos, aquellos que ´respetan más su diaria cuota de alcohol que su ración de comida´, también tienen su espacio.
Hasta las moscas son mencionadas en este libro de bolsillo, de las que narra el asco que producen y que están presentes en todas partes. Los canguros y las jirafas también forman parte de la obra.
El autor aprovecha para reflexionar en la sangre azul de la realeza, la pobreza y la riqueza.
Se hace un contraste, además, entre la música electrónica y la clásica.
Que los espejos, lejos de reflejar el alma, sirven para nutrir la vanidad; que para oír una oreja basta; y que un desayuno no es un desayuno real sin huevos fritos, son otras historias que recopila en sus páginas.
Es el creador de obras como ´Que pobres somos los ricos´, ´Teatro Breve para gente brava´, ´Que Chancho era Chuncho´, ´Constitución de Guanabacoa Grande´, ´Enanitos y las 7 Blancanieves´, ´los Verdes Viejos Verdes´, ´Unos cuantos cuentos´, ´Vaya usted a hacer gárgaras´, ´El ubicuo señor Antolín´ y ´Érase una... ¿ves?´
