Para recordar a las seis millones de personas cuyas vidas fueron arrebatadas durante el proceso “Solución final al problema judío”, el genocidio denominado Holocausto o Shoah (masacre, en hebreo) realizado en medio de la Segunda Guerra Mundial por el nazismo, se presentó el proyecto “Huellas para no olvidar”, “creada por la necesidad de que todas las naciones recuerden el Holocausto, no solamente el pueblo judío sino para la humanidad”, según William Soto, creador de esta iniciativa en su lanzamiento la semana pasada en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
La presentación contó con la asistencia del embajador de Israel en Panamá, Alexander Galilee; el viceministro de Relaciones Exteriores, Francisco Álvarez de Soto; Simón Burstein, sobreviviente del Holocausto y miembros y autoridades religiosas de la comunidad judía en Panamá.
“Huellas para no olvidar” consiste en una placa de resina y bronce con la forma de la Estrella de David que contiene las huellas palmares de Burstein; las de su hijo Mordejai y su nieto Nessim, con un texto explicativo de la Shoah y el relato personal de este sobreviviente.
Estas placas son exhibidas en embajadas, universidades, recintos educativos y culturales, con el fin de llegar a la mayor cantidad público. La placa istmeña se exhibirá en una sala del Ministerio de Relaciones Exteriores.
“Con esta placa se mantendrá el recuerdo de los sobrevivientes, con el propósito de que nunca más se repita tan grave genocidio”, expresó Soto a este diario.
“Con esta tragedia necesitamos pensar que no volverá a pasar con otros pueblos. Si no respetaremos los valores fraternales y universales de los derechos de la humanidad, esto se repetirá. Tenemos la responsabilidad de pasar este valor del respeto humano. Pueden haber diferencias de puntos de vista, pero no debemos olvidar el respeto a vivir”, afirmó el embajador Galilee.
Según Soto, la placa se originó en Colombia y seguirá colocándose en todos los países de Latinoamérica.
