Las dos mayores y más antiguas sociedades protectoras de animales de Brasil mantienen una lucha con las autoridades para evitar su cierre, por las millonarias deudas tributarias que han contraído con el Gobierno.
La amenaza de clausura por impagos a la seguridad social acecha, entre otras, a las dos instituciones decanas de Brasil: la Unión Internacional Protectora de los Animales, fundada en 1895 en Sao Paulo, y la Sociedad Unión Internacional Protectora de los Animales (Suipa), creada en 1943 en Río de Janeiro.
Rodeada por centenares de perros, gatos y otros animales domésticos abandonados o heridos, la directora de la Suipa, Izabel Nascimento, dijo a EFE que sus deudas son “una bola de nieve” y no paran de crecer.
“La Suipa siempre trabajó en rojo porque tenemos muchos animales, no estamos a favor de matarlos y tenemos superpoblación. Aunque estuviéramos en rojo, antes nos atrasábamos solo unos días en el pago de los salarios”, pero “ahora estamos muy atrasados porque nos han embargado las cuentas”, explicó Nascimento.
