En medio de los sones rítmicos de una banda musical y fuegos de artificio, la reina Beatriz de Holanda reabrió el sábado el Rijksmuseum, el museo nacional, después de una renovación de diez años que costó 375 millones de euros (480 millones de dólares).
El museo alberga la mayor colección de tesoros artísticos holandeses, incluidas pinturas de Jan Steen, Johannes Vermeer y Rembrandt van Rijn de la llamada Época de Oro del siglo XVII.
En ese entonces, Holanda era una potencia naval y Amsterdam una de las ciudades más influyentes y ricas no solo de Europa sino del mundo.
La renovación por parte de la firma arquitectónica española Cruz y Ortiz procuró iluminar los patios de la estructura de ladrillos de 1885, que se asemeja a un castillo de hadas.
También modernizó totalmente el interior del museo: ahora hay artículos culturales que se muestran junto a obras de arte del mismo periodo.
