Juan de Escoiquiz no ha pasado a la historia como un personaje de gran popularidad, pero fue un político español canónigo de gran popularidad, o sea el que obtiene y desempeña una canonjía, que es un cargo o prebenda que bien puede ser penitenciario, doctoral, lectoral o magistral.
Después de trasladarse a Madrid, consiguió que Godoy, consejero del Rey, lo nombrara maestro del futuro Fernando VII.
Debido a sus constantes intrigas y maquinaciones hicieron que lo separaran de su puesto y fue desterrado del reino.
Mas a pesar de ello siguió su amistad con el príncipe y con su esposa, María Antonieta de Borbón y tras la muerte de ella dirigió la llamada conspiración de El Escorial (1807). Carlos V lo colocó en el Monasterio de San Basilio del Tardón.
Después de otros motines, el del municipio de Aranjuez fue dominado por Fernando VII como Consejero de Estado y junto con el Monarca fueron a Bayona en donde estuvieron también a cargo de las negociaciones que llevaron a la abdicación de la rama Borbón de los españoles.
Partió con Fernando a su destierro y con posterioridad tuvo también parte en la firma de otro tratado más, el de Valen Cay (diciembre, 11 de 1813) y en las negociaciones con los Reyes de la corte española para que este fuera aprobado.
Durante los primitivos años del reinado numerados de Fernando VII hizo parte de la camaradería que dirigía a la nación, pero sus otra vez continuas intrigas hicieron mellas en el soberano que lo tuvo que desterrar.
Por otra parte, Leandro Fernández de Moratin en 1917 terminó de escribir otras memorias, pero lo traemos a colación porque es el autor de nuestra frase de hoy: “Si lo comparamos con lo que vale y lo vendieran por lo que él se cree, cuanta sorpresa más nos invadiría”.
Fernández se refería a Juan de de Escoiquiz.
