Con el fin de recoger y poner en valor la memoria y objetos de los chilenos que vivieron el golpe militar hace 40 años, el viernes se inauguró en el Museo Histórico Nacional la exposición “Memoria y Registro, 11.9.73”, en la que se exhiben, entre otros objetos, los anteojos del presidente Salvador Allende.
También se enseñan los testimonios de 10 personas que, de forma voluntaria, han compartido su experiencia personal, incluyendo tanto a quienes sufrieron la violencia que se generó como a quienes fueron protagonistas o simples testigos.
Varios paneles muestran, además, recortes de diarios y documentos de la época, entre ellos un certificado que el Ministerio de Defensa entregó a un detenido, en el que se lee los días que estuvo preso y con el que pudo evitar ser despedido de su trabajo.
El museo también exhibe objetos que han sido donados y espera recibir otros para hacer, progresivamente, partícipes a los ciudadanos de la construcción de un relato y de la memoria vinculada a cómo vivió el Gobierno de la Unidad Popular y el golpe de Estado.
Diego Matte, director del Museo Histórico Nacional, dijo en el acto inaugural que en esta fecha clave, la institución “debe generar las condiciones para que exista un diálogo en la comunidad respecto a este hecho”.
“Es importante que cada individuo tenga la capacidad de hacer una reflexión crítica de los sucedido”, añadió, y explicó que el recinto dispuso de libros de gran formato y vitrinas vacías para que los ciudadanos puedan ir entregando sus testimonios y donando objetos vinculados al golpe militar y la Unidad Popular.
La exposición, a través de esta iniciativa, busca replicar la donación realizada por Teresa Silva Jaraquemada, quien en 1996 donó al museo los anteojos que Salvador Allende llevaba puestos en el momento de su muerte.
Silva encontró esos anteojos en 1973 durante una visita que hizo al destruido Palacio de La Moneda, y los guardó hasta que decidió entregarlos al museo.
