Reinventar la paternidad

La sociedad y la cultura contemporánea invitan a la figura paterna, otrora vista como pilar, proveedora, de imagen fuerte y que mantiene una cierta distancia y poca manifestación afectiva; a pensar en otras alternativas en la creación de vínculos familiares, principalmente con expresiones más afectivas y menos rígidas para crear lazos emocionales más fuertes con los hijos desde los primeros momentos de interacción.

“Hoy día, hay padres que son muchos más afectuosos y más sensitivos a los problemas de sus hijos; se involucran más o conversan con sus hijas mujeres de temas que antes eran platicados con las madres”, opina la psicóloga y terapeuta familiar Sara Sasso ante este giro en la crianza. “Hay muchas cosas importantes que se están dando a nivel de vínculo y creo que lo que está generando son cambios sociales muy positivos”.

David Amorin es profesor de la Facultad de Psicología en la Universidad de la República, en Uruguay, y es especialista en estudios de género. El especialista avisó sobre “la emergencia de un nuevo modelo de paternidad, que seguramente tendrá consecuencias sobre las equidades e inequidades de género”, según registró el diario argentino La Nación.

En una investigación coordinada por Amorin, realizada con varones de entre 40 y 49 años, con hijos de ambos sexos, pertenecientes al sector de la clase media montevideana, llegó a la conclusión que “hay nuevos varones, nuevas masculinidades. Está empezando a aparecer un varón más sensible, por ejemplo, en la crianza de los hijos y en la pareja. El modelo tradicional era el de ocultamiento de la afectividad porque ser sensible se asociaba con lo femenino”, opinó en la publicación.

Al respecto, el psicólogo clínico panameño Cristóbal Nieto agrega que el varón, después de los 30 años, disminuye una búsqueda constante de placer y, a los 40 años, “bajan los niveles de testosteronas, volviéndose más cuidador y, socialmente, tiende a ser menos posesivo, con capacidades para transmitir valores a niños muchos más fortalecidos a nivel emocional”.

“A los 40, el hombre llega a esa etapa en la que empieza a replantearse que está en la mitad de su vida y mira lo que ha hecho y lo que ha construido. Aunque todavía es productivo, se invita a disfrutar más; con más afinidad con los hijos y la madurez, definitivamente, es algo que los ayuda a ver la vida de otra manera, así como la paternidad”, señala Sasso, añadiendo que en la cuarta década de la vida, “el hombre tiene un equilibrio con todo lo que ha hecho, por ello, a la hora de ser padre hay un disfrute más especial que a los 20 o 30 años, una edad en la se están estrenando en este rol”.

A pesar de que la edad es solo una variable, hay otros aspectos que se observan a la hora de evaluar el tipo de paternidad que un hombre ejercerá. Según Sasso, la madurez le permite controlar sus emociones y poseer un nivel de paciencia. Sin embargo, “pueden ser padres un poco más miedosos o ansiosos porque quieren hacerlo muy bien; surgirán algunas inseguridades pero vivirán su paternidad con mucha plenitud”.

Al hablar en términos de vínculo y de experiencia con los hijos, el tema de la edad no es un factor de mucha predominancia, enfatiza la especialista.

“Hay padres que a los 20 o 25 años tienen vínculos excelentes con sus hijos y a los 40 no. De hecho, si a esa edad no se logra crear una relación cercana es porque quizás exista un problema, con lo cual la edad no es algo relevante. A los 40 ya se han construido algunas cosas y se está en un momento de disfrutar. A los 20 o los 30, se está inmerso en construir, son dos dinámicas completamente distintas”.

´LA NUEVA MASCULINIDAD´

El estudio de Amorin concluye que “una amplia mayoría de los entrevistados menciona realizar con agrado algunas tareas asociadas con lo doméstico, del tipo cocinar y efectuar compras y en menor medida a ordenar y arreglar cosas en la casa, sin mencionan tareas de limpieza. Todo esto en estrecha articulación con las tareas de crianza, cuidado y socialización de los hijos”.

“Aunque tienen más participación, los hombres se siguen resistiendo a participar en tareas domésticas, mientras parece ampliarse el concepto de paternidad, a la que tienden a darle un lugar más importante en sus vidas. Seguramente resulta más tentador al varón aventurarse a interactuar con su prole que entendérselas con espacios y objetos asociados a lo doméstico, que se suelen considerar como actividades tediosas, rutinarias y no valoradas”, afirmó el uruguayo.

Ante eso, en Panamá, como sociedad latina, aún está pendiente del tema del machismo, aunque sea una construcción social cada vez menos frecuente.

“En Panamá, el machismo ha disminuido bastante y ya no es tan intenso como antes. De hecho, se ha visto más que el hombre colabore con las tareas del hogar, ya que el papel de la mujer ha sido el que ha cambiado, más que el varón”, afirma el piscólogo Nieto.

“El ser humano es dinámico y la sociedad también. Creo que en el hombre, en términos de machismo versus paternidad, se ven cosas diferentes a años atrás. Hoy se ven padres que manifiestan sensibilidad, que pueden llorar y muestran a sus hijos varones que pueden darse el espacio para llorar, porque no les da miedo expresar sus sentimientos”, agrega la terapeuta Sasso.

El padre se está insertando mucho más y se está dando cuenta que su función no es solamente la de proveedor económico, sino también en la de proveedor emocional en la vida de sus hijos, dándose cuenta de lo importante que es en la vida de los hijos con su cercanía.

 

Un equipo de la Universidad de Oxford analizó los vínculos tempranos creados por 200 familias inglesas en dos momentos evolutivos: en el periodo posnatal, cuando los hijos tenían tres meses y al cumplir un año.

En el trabajo, los investigadores británicos discriminaron tres modelos de padres: sensibles, intrusivos y distantes, encontrando que “los niños con mejores resultados en las pruebas que midieron agresión y conductas de oposición fueron aquellos que tuvieron mejores interacciones con sus padres”, afirmó el doctor Paul Ramchandani, el autor principal.

A su vez, encontraron fuertes asociaciones entre los problemas de disciplina infantil y una paternidad basada en la desconexión, la distancia y el desafecto. “Padres indiferentes, capturados por sus propios pensamientos y sin empatía pueden constituir un medio tan tóxico como el generado por hombres violentos”, se informó en el estudio.

Según Ramchandani, esta asociación fue mayor en los varones que en las niñas, sugiriendo que son ellos más susceptibles a la influencia paterna desde una edad muy temprana.

A su vez, tampoco demostró ser saludable el modelo opuesto, el intrusivo, “el que interrumpe la espontaneidad de los chicos con permanentes intervenciones físicas y verbales”.

La sensibilidad en las interacciones, en cambio, promueve un mejor desarrollo psicológico a futuro e inclusive se manifiestan en las capacidades cognitivas a futuro, admitieron los autores en el artículo publicado en el Journal of Child Psychology and Psychiatry.

Diario ´La Nación´, Argentina

Última Hora

  • 10:00 Dos empresas pujan por nuevo centro de rehabilitación de $85 millones Leer más
  • 05:05 Sabrina Sin Censura: Si viviéramos en Suiza Leer más
  • 05:04 A pocos días del plazo, solo 4 mil asegurados han decidido sobre su sistema de pensiones Leer más
  • 05:03 El presupuesto 2027 incluye $37 millones para promoción y publicidad estatal Leer más
  • 05:03 Damaris Young: ‘La dirigencia está de paso, pero tiene la obligación de fortalecer el deporte’ Leer más
  • 05:02 Prima de antigüedad: igualdad, poder y privilegios Leer más
  • 05:01 Exfuncionario de la Alcaldía golpeado por la Policía Municipal lleva ocho días hospitalizado  Leer más
  • 05:01 Trump reduce a 11 vacunas infantiles en EUA; Panamá mantiene su esquema Leer más
  • 05:01 Tal cual Leer más
  • 05:01 Qué es el Cinturón de Fuego del Pacífico en el que se encuentra Colombia Leer más