¿La chica de buen corazón que no se deja doblegar por la corte ni por su malvada suegra? ¿O una egocéntrica con trastornos alimentarios? ¿Una madre sin corazón, una mujer despilfarradora y fría? “Siempre se habla de ese cliché sobre los ´mitos y verdad de Sissi”, explica la comisaria del Museo de Sissi en Viena, Olivia Lichtscheidl.
Para ella, la verdadera Elisabeth de Baviera, emperatriz de Austria-Hungría, está a medio camino entre ambos extremos. Buena o mala, lo cierto es que Sissi vende y fascina desde hace décadas a los turistas de medio mundo. “Su forma de vida poco convencional y su rica biografía, simplificada en expresiones como ´culto a la belleza´ o ´destino trágico´, la convirtieron en un icono de la marca Habsburgo”, explican el Gobierno austriaco y los historiadores en la página habsburger.net. La emperatriz fue asesinada por un anarquista italiano durante un paseo campestre.
Sissi es omnipresente en Viena. Y con motivo del 175 aniversario de su nacimiento, el 24 de diciembre, se multiplicaron las exposiciones en torno a su figura y se lanzó una nueva versión de Elisabeth, el musical, en el teatro Raimund.
