La actriz argentina Soledad Villamil lloró, pero también tuvo ocasión de cantar la pieza Ojos verdes cuando el viernes pasado recibió el premio Ciudad de Huelva, en la inauguración del Festival Iberoamericano de Huelva (España).
Villamil, protagonista de producciones como El mismo amor, la misma lluvia (1999) y El secreto de sus ojos (2009), manifestó sentirse emocionada al recibir una distinción que colegas suyas argentinas a quienes admira, como por ejemplo Norma Aleandro, en el pasado han tenido entre sus manos el galardón Ciudad de Huelva.
Compartió con el público que el oficio de actuar es de una incertidumbre permanente: ¿cuál será el siguiente guión a leer?, ¿en cuál película estaré el otro año?
Para ella, este reconocimiento también es un detenerse, un mirar al pasado y valorar lo transitado.
Recuerda que a los ocho años, en el colegio, iba a tener el papel principal de una obra de teatro sobre La Caperucita Roja, pero la noche antes del estreno se enfermó y tuvo que ser reemplazada.
Desde entonces, resalta, cada vez que algo bueno le pasa, como la estatuilla en Huelva, siente que es una forma de resarcir aquella frustración infantil de no poder hacer lo que más le gusta: ser otros sobre un escenario y en la pantalla grande.
