Le llaman el nuevo “chico de oro” de Hollywood, porque en el último año todo lo que ha tocado -Magic Mike, Jóvenes Policías, Todos los días de mi vida- han sido fenómenos de taquilla, pero el actor Channing Tatum tuerce el gesto cuando se le menciona este hecho y rechaza darle valor.
“Creo que siempre estás a una película de no importarle a nadie, así que lo mejor que puedes hacer es rodar las que te importan a ti y no pensar en el éxito que van a tener”, dijo durante su estancia en Madrid para promocionar la última superproducción de Roland Emmerich, Asalto al poder.
El también productor, bailarín y modelo, se dio a conocer en 2006 en el romance musical Bailando, donde interpretaba a un rebelde bailarín de hip hop, junto a Jenna Dewan, la que hoy es su mujer.
Su primer campanazo lo dio con Querido John, una tragedia romántica con un modesto presupuesto dirigida por el sueco Lasse Hallström que logró desbancar a Avatar del número uno en la taquilla estadounidense en 2010.
Pero su mayor éxito hasta la fecha ha sido Magic Mike, una apuesta personal, con guion y producción suyos, basada en su pasado como stripper y dirigida por Steven Soderbergh, que lleva recaudados más de 160 millones de dólares en el mundo.
“Fue un proyecto muy interesante, porque se trataba de mostrar una subcultura que nunca se había visto en el cine y era una parte de mi vida, un tema del que sabía algo y quería compartirlo con el mundo”, explica.
El éxito ha impulsado ya una versión musical para Broadway y una secuela cinematográfica en la que Tatum trabaja junto a su socio y coguionista Reid Carolin.
Dice que trata de tomarse más tiempo para estar con su mujer y su hija, ya que fue padre hace unos meses, pero su cartera de proyectos sigue a pleno rendimiento.
