La Thatcher de Streep

Esta cinta es un tibio acercamiento a uno de los nombres más importantes de la política mundial del siglo pasado: Margaret Thatcher.

Las películas biográficas de figuras políticas deben ser eso: un ejercicio en el que se examine el poder que tuvo esa persona, qué hizo con ese privilegio de modificar el rumbo de un país o una empresa y cómo ejecutó sus decisiones.

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La Thatcher de Streep

En la película La dama de hierro hablamos de Margaret Thatcher, una de las figuras centrales de la política mundial del último cuarto del siglo XX.

Fue Thatcher quien llevó con mano dura las riendas de una potencia como Inglaterra, que logró sacar del pantano económico a una nación (aunque a un costo social alto), colaboró con el proceso de la caída del Muro de Berlín y ayudó al fin de las dictaduras comunistas de Europa Oriental, sin olvidar que le hizo la guerra a Argentina (dominada por despiadados dictadores militares) por las islas Malvinas (al mejor estilo de Winston Churchill, que no es poco).

La directora Phyllida Lloyd no se concentró en cómo condujo su gobierno y a su pueblo, tampoco puso demasiado énfasis en esa mujer de clase media que entró a un círculo de hombres ricos, prefirió concentrarse más en una mujer entrada en años, con problemas de memoria, que ve por todos lados a su esposo muerto y poco más.

Allí está el talón de Aquiles de La dama de hierro, en vez de elaborar un drama político sobre esta representante de la tendencia ultraconservadora, en vez de estudiar a profundidad cómo llegó a ser la primera y única mujer en ocupar el puesto de primera ministra (lo hizo entre 1979 y 1990) de Inglaterra, convirtió La dama de hierro en un melodrama sobre la demencia senil, sobre la decadencia que traen los años, que es interesante, para qué negarlo, pero da pie a otra película que debió tener un personaje menos controvertido que la señora que ahora tiene 86 años.

La culpa de este descalabro la tiene Lloyd, la responsable de Mamma mía!, en la que también participó la protagonista de La dama de hierro, Meryl Streep. Admito que el musical basado en las canciones de ABBA es simpático y agradable, pero no lo incluiría entre los 10 mejores musicales de los últimos 20 años ni aunque me pagaran.

La dama de hierro falla en su acercamiento a la que nació con el nombre de Margaret Hilda Robert, hija de un dueño de un pequeño almacén en Inglaterra. Lo que sí hace bien, es cuando nos presenta a otros personajes que estuvieron detrás de esta política, como su esposo Denis, quien fue el padre de sus dos hijos y le dio su apoyo emocional y financiero a su aventura proselitista, así como Airey Neave, quien dentro del Partido Conservador apostó a ganador por Thatcher (los rumores proclamaban que tuvieron una relación bastante personal).

La dama de hierro es sobresaliente ¿por qué solo obtuvo dos nominaciones al Oscar? Sí, le dio la tercera estatuilla dorada a Meryl Streep y distinguió el maquillaje de Mark Coulier y J. Roy Helland, pero es que lo único sobresaliente de la cinta de Lloyd son precisamente estos dos apartes, el resto parece una película que ubicaría en horario estelar en un canal como Hallmark.

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