Para la artista panameña Susana González-Revilla, el arte es una experiencia. A través de sus obras logra plasmar su sed de aprendizaje y búsqueda de nuevos métodos, y a su vez entabla una conexión con el espectador para brindarle goce durante unos breves minutos de contemplación.
El pasado miércoles, González-Revilla inauguró su muestra individual bautizada como “Espirales, trazos y metáforas”, que reúne 14 de sus obras pictóricas en acrílico.
La exhibición, que puede ser vista en la galería Allegro, agrupa algunas técnicas exploradas por la artista en su trabajo con abstractos.
Así, bajo grandes trazos, manchas y chorreados, oculta de manera ingeniosa pequeñas frases y palabras adornadas de espirales, que sirven de hilo conductor en la muestra.
Para Susana González-Revilla, el arte es su forma vital de expresión. “Pinto porque necesito hacerlo. De otro modo, me siento incompetente”, dice.
Desde pequeña, ya sentía inclinación por las artes, aunque su primera experiencia formal empezó en sus años de secundaria. Pasada esta etapa, a los 19 años, tuvo la oportunidad de viajar a Florencia (Italia), donde se inició en estudios de grabado y pintura en La Scuola Lorenzo de Medici. Tres años más tarde ingresó al Rhode Island School of Design de Estados Unidos para aprender sobre escultura.
En 2005, se gradúa del Sarah Lawrence College de Nueva York, de donde asegura obtuvo un mayor acercamiento a otras disciplinas artísticas, que complementaron su instrucción.
Finalmente, en 2009 realizó cursos de grabado en Museum Kunst Palast de Alemania y en 2010 culminó estudios de escultura en el Victorian College of the Arts de Melbourne (Australia).
“Espirales, trazos y metáforas” es la segunda muestra pictórica de González-Revilla en Panamá, creadora que también ha expuesto sus grabados, esculturas y muestras conceptuales en colectivas en Alemania, Estados Unidos y Australia.
