El veterano de guerra australiano Brian Cleaver ha viajado 12 veces a Vietnam desde 2002 en busca de una fosa en la que enterraron a 42 soldados norvietnamitas caídos en la batalla de Coral-Balmoral en 1968.
Cleaver, de 66 años, quiere limpiar su conciencia y ayudar a los familiares de los caídos a identificar sus restos para darles sepultura.
Más de cuatro décadas después, al veterano le siguen persiguiendo los fantasmas de aquellos 25 días fatídicos, el estrépito de los disparos y el miedo que pasó cuando le ordenaron proteger un carro de combate con su rifle encasquillado.
“Yo solo tenía 20 años. Éramos unos 700 soldados contra 3 mil. Fue horroroso. Hay imágenes que revivo en mi mente todos los días”, reconoce el veterano en un hotel de Ho Chi Minh.
Volvió a Australia después de un año de servicio, pero su mente nunca se libró del infierno vietnamita. Le diagnosticaron síndrome de estrés postraumático.
“Pensé muchas veces en volver a Vietnam, pero nunca me atrevía. Finalmente, en 2002 me decidí, creí que podía ser bueno para mí, para aliviar mis traumas y fue una buena decisión”, relata.
Era surrealista estar allí; era el mismo lugar pero era muy distinto al infierno que conocí”, añade.
Hasta aquel momento, el veterano australiano jamás se había acordado de los 42 soldados vietcong que sepultaron en una fosa común, sin tiempo para tratar de identificarlos.
“Nunca pensé que seguirían allí, siempre imaginé que después de la guerra los identificarían y devolverían los restos a sus familiares. Fue hablando con las autoridades locales cuando supe que buscaban en la zona 41 hombres desaparecidos en combate y eso cuadraba con la fosa común de 42 hombres que yo recordaba”, relata.
Un político local le pidió ayuda en la búsqueda y no dudó en aceptar. Sin embargo, y pese a sus esfuerzos y el apoyo tecnológico del Gobierno australiano en colaboración con una universidad de Hanoi, los resultados no son nada alentadores.
A veces, él también se deja llevar por lo sobrenatural y expone su teoría sobre la imposible búsqueda: “Lucharon juntos, murieron juntos y fueron enterrados juntos. Es posible que después de más de 40 años, quieran descansar juntos para siempre, no quieren que los encontremos”.

