La cuenta de Facebook de Javier* está poblada de amigas, detalle que conoce bien Lorena*, su novia, quien pidió reserva de su nombre y del de su pareja.
Cada día ella revisa si en el muro de la red social de su media naranja reposa un nuevo mensaje o alguna fotografía suya. “Puedo confiar en él, pero no en sus amigas”, dijo.
Por eso, los celos la llevan a revisar todas sus actualizaciones en Facebook: a qué le ha hecho clic en like, qué imagen ha comentado, a qué nuevo grupo pertenece, a qué invitación dijo que asistirá, quién es su nuevo amigo o amiga en la red, en qué momento del día fue su último movimiento, entre otros aspectos.
Lorena ve como algo natural su comportamiento. Sin embargo, al momento de esta entrevista se sorprendió al saber que ella no es la única que lo hace, ya que las mujeres tienden a espiar más a sus parejas –que los hombres a ellas– por medio de las redes sociales.
La empresa de seguridad en internet Bitdefender efectuó un estudio con una muestra de mil 605 voluntarios, y encontró que más del 60% de las mujeres participantes no le pierden la pista a sus parejas a través de las redes sociales, siendo Facebook y Twitter las más populares para tal fin.
En la investigación se encontró que los varones entre los 25 y 34 años que usan Facebook tienen tres veces más probabilidades de ser espiados virtualmente por sus compañeras sentimentales.
Pero si los novios o esposos tienen edades entre el rango de los 40 y 50 años, ellas tienden a bajar la guardia en el espionaje, lo que quiere decir que a medida que aumentan la edad del cónyuge, las mujeres sienten menos necesidad de conocer hasta el mínimo detalle de sus movimientos en las redes. Pese a esto, la cantidad de hombres que son espiados en la web por sus mujeres sigue constituyendo el doble de la cantidad de mujeres que son seguidas por sus parejas masculinas.
El estudio arrojó que ellas demuestran tener más interés y curiosidad en conocer sobre la actividad de su pareja en las redes sociales. En países de la región en que se hizo la investigación, como México, Argentina y Colombia, se encontró que entre la muestra analizada el 60% de los varones son espiados por sus parejas.
Estos resultados que obtuvo Bitdefender se originaron a partir de un programa que esta empresa diseñó para que los padres puedan verificar qué hacen sus hijos en Facebook, pero para sorpresa de la compañía, solo el 23.8% de los padres participantes utilizó el programa para seguir a sus hijos, ya que la mayoría lo usó para rastrear a sus parejas, ganándose las mujeres el trofeo de ser las más curiosas en este sentido.
El psicólogo Rodolfo Justine explica que es habitual que la persona desconfíe más de su pareja que de su hijo. “Un hijo es un hijo [o hija], el hijo es de uno, y el esposo es una elección; evidentemente se desconfía. Además de ser el apego adulto más importante. La pareja y la relación de pareja es íntima a otro nivel, es adulta, se invierte energía; en fin, es diferente a la relación madre-hijo. Además que histórica o socialmente se percibe a los hombres diferente, más capaces de ser infieles”.
ELLAS DESCONFÍAN MÁS
Desde la perspectiva de género, las mujeres son más inseguras y con autoestima más baja que los hombres, debido a las situaciones de inequidad en las que socialmente se ven expuestas, explica la psicóloga Xóchitl Mckay de Delgado.
“El sometimiento y el control del hombre hacia la mujer impacta directamente en su autoestima, provocando ideas y sentimientos de inseguridad. ´Yo tengo la culpa porque no le he cuidado como debe ser´, ´no me veo como él quiere que me vea´, ´no soy tan bonita como otras mujeres...´ son pensamientos que reflejan una baja autoestima e inseguridad, y detonan los sentimientos de desconfianza en la pareja”.
Justine añade que, históricamente, los caballeros han tenido “más permiso” para ser infieles.
Espiar a la pareja no es positivo. Mckay de Delgado afirma que cada individuo debe respetar el espacio personal de su pareja y no invadirlo. “Hay un dicho: ´el que busca, encuentra´. Y muchas veces se pueden encontrar situaciones para las que no se está preparado aún en la relación de pareja”.
La psicóloga añade que si alguien desea alimentar sus necesidades “masoquistas”, espiar puede ser una vía para lograrlo. “Espiar genera ansiedad, estrés y angustia para la persona que espía, que pueden llegar a convertirse en ideas obsesivas”.
Pero, ¿por qué una persona tendría interés en vigilar los pasos de su pareja?
Justine explica que algunos lo hacen porque “queremos que nuestra pareja ´siempre´ piense en nosotros, no nos gusta que tengan una vida ´individual”.
Para Mckay de Delgado, la respuesta está en las necesidades básicas y en la autoestima de cada quien. “Si tus necesidades de amor, afecto y estima fueron bien satisfechas desde la niñez, en la vida adulta no vas a necesitar que te las demuestren constantemente”.
Como ejemplo, indica que si a un niño o niña maltratado no se le expresa amor o estimación, al convertirse en adulto va a desconfiar de todas las personas, incluso de las que ama, porque no desarrolló la seguridad que proviene del amor saludable.
Siempre ha sido fácil espiar a la pareja, indica Justine, quien describe este acto como un asunto “horrible para la relación. Estar en pareja es como tener plata en un banco: o se está seguro de la forma en cómo manejan el dinero ajeno o no se está. Si no está seguro, no deposite su dinero en ese banco”.
RECURSOS VIRTUALES
Lápiz labial en el cuello, una fragancia distinta, una nota romántica firmada con el puño y letra de otra persona... Hoy existe una pluralidad de indicios tecnológicos que podrían ayudar a evidenciar el adulterio.
Según una encuesta de la American Academy of Matrimonial Lawyers, uno de cada cinco divorcios tiene relación con Facebook, publica la edición online del periódico Daily Mail del Reino Unido.
Los casos de una firma de abogados en Reino Unido reflejaron que el 66% de las evidencias para pedir la separación definitiva provenían de lo recabado en Facebook, el 15% de MySpace, y el 5% de Twitter.
¿Pueden las herramientas tecnológicas, como las redes sociales, correos, chats, servir como indicio en un procedimiento legal como lo es el divorcio en sí?
El doctor en derecho José Agustín Delgado Pérez, magistrado del Tribunal Superior de Familia, afirma que este tipo de documentación no puede ser tomado en cuenta como evidencia para solicitar un proceso de divorcio, en caso de que el adulterio o la relación extramatrimonial sea la causal.
Estos documentos obtenidos de fuentes como las redes sociales, páginas de internet y chats pueden ser considerados como “un indicio, siempre y cuando haya otras pruebas testimoniales y documentales” que pueden darle valor a estas en un proceso de divorcio.
Además, la Constitución Nacional vela por la privacidad, ya que toda persona tiene derecho a la reserva de la confidencialidad, aclara.
En Panamá, el doctor Delgado Pérez indica que no es muy común presentar este tipo de indicios, aunque aclara que sí se han usado. “Hay abogados a los que les gusta llenar el expediente con cientos de páginas de e-mails. Nosotros no le damos el valor, a menos que la otra parte lo reconozca y lo acepte. Si no, es una prueba totalmente ilícita”.
El magistrado recalca que este tipo de indicios pueden ser evaluados por el juez, pues se trata de “una valoración que el juez tiene que hacer según el principio de la sana crítica; es decir, que le puede dar un valor o un indicio en un momento dado por las relaciones que pueden haber respecto a otra documentación u otro testimonio que aparezca en el expediente”.
IMPACTO PSICOLÓGICO
La revista Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking publicó que el uso de Facebook se ha visto vinculado a que unos 28 millones de parejas en el mundo hayan tenido que poner punto final a su relación.
Sin embargo, las redes sociales pueden hacer que las personas demoren en superar una decepción amorosa.
Según una investigación efectuada por científicos de la Universidad de Brunel en Londres, Reino Unido, el 50% de los participantes admitió haber buscado en Facebook el perfil de la persona que es la actual pareja de su ex.
Incluso, otro estudio arrojó que el 95% de las personas que usa las redes sociales confiesa haber buscado información sobre su antigua pareja sentimental.
¡NO VEA FANTASMAS DONDE NO LOS HAY!
Las redes sociales no dañan a nadie; los celos y las sospechas sí, plantea Justine. “Pase tiempo con su pareja, quiera a su pareja, admírela, conozca a su pareja”.
Dionisio Guerra, especialista en redes sociales, indica que es necesario entender que estos espacios cibernéticos son como una herramienta de recepción y difusión de información, “no como un todo. Muchas personas asumen posturas en las redes sociales que no reflejan propiamente lo que son”, por lo que opina que no hace bien en mantenerse permanentemente inquieto por los mensajes de su pareja en estos medios.
Para mantener una relación de pareja saludable, Mckay de Delgado aconseja “dejar de ver fantasmas donde no los hay”, permitir y respetar el espacio vital de cada uno y no tratar de controlar el de la pareja.
También sugiere reafirmarse como ser y como pareja, buscando momentos auténticos y divertidos que les permitan jugar a la pareja.
Existen aplicaciones que se pueden descargar en los smartphones para saber la ubicación de la otra persona, con su previa autorización.
Dionisio Guerra, especialista en redes sociales, explica que Google tiene aplicaciones como Latitude, que permite saber la ubicación exacta de alguien de acuerdo con la posición de su dispositivo conectado a la herramienta. “Funciona con los teléfonos inteligentes, y existe para Android, iPhone y Blackberry, entre otros. Para usarlo las personas deben aceptarse mutuamente”, dice.
Una alternativa parecida ofrece la página web glympse.com, que genera un enlace de seguimiento entre dos personas que dura hasta cuatro horas, donde las personas pueden seguir la ubicación de otras desde un link personalizado desde el teléfono o la computadora, agrega Guerra.
