Los tradicionales autobuses rojos de Londres de dos pisos, sin puerta y de los que se podía subir y bajar en movimiento, volvieron a las calles de la capital británica en una versión más aerodinámica y ecológica.
Coincidiendo con el año en que se celebran los Juegos Olímpicos y el jubileo de diamantes de la reina Isabel II, Londres recupera uno de sus símbolos que, junto con los espaciosos taxis negros, las cabinas telefónicas, el Big Ben o los “bobbies”, son los principales objetivos de las cámaras de los turistas.
Desde que fueron retirados de la circulación en diciembre de 2005 por problemas de seguridad y accesibilidad, los clásicos “Routemasters”, que desde 1954 permitían subir y bajar a los viajeros del autobús en cualquier momento por su puerta trasera, solo se dejaban ver como reclamo turístico en el centro de Londres.
Ocho nuevos autobuses circulan por la ruta 38 que une el barrio de Hackney (este de Londres) con la estación de tren de Victoria, con sus revisores, puerta trasera abierta y dos escaleras. En los próximos años se reemplazarán los vehículos de dos plantas pero cerrados que en 2005 sustituyeron a los clásicos “Routemasters”.
