Buenos Aires es privilegiado de poseer lo mejor de dos continentes, el Viejo y el Nuevo, y conservando esas costumbres y detalles que trajeron sus inmigrantes en el siglo XIX, quienes construyeron no solamente ese puerto del que proviene su gentilicio, sino también su particular acento; esa melancólica danza y su cultura gastronómica.
Esta capital de América Latina se encuentra en muchos rankings. La prestigiosa revista norteamericana Wallpaper la incluyó en su Top Ten anual de las urbes con más onda para vivir en el mundo y, este año, el New York Times la situó como la décima ciudad más recomendada para visitar de 1700 propuestas de lectores viajeros.
Su aspecto cultural es versátil y espontáneo. Es importante resaltar la contribución del Gobierno de la Ciudad, uno de los principales promotores de cultura, que organiza obras teatrales, recitales, encuentros y festivales en múltiples espacios culturales, invitando a argentinos y extranjeros a ser parte de una sociedad más cultivada e instruida sin tener que gastar ni un centavo.
Otro tema primordial al momento de viajar a la ciudad del asado es el monetario. Para quienes se manejan con dólares, Buenos Aires es ideal puesto que un dólar representa $4,25 pesos, lo que beneficia al turista a diferencia de otros países de la región.
En cuanto al porteño, a pesar de tener una personalidad peculiar, es simpático y muy servicial, coqueto e impredecible, inyectándole siempre esa dualidad de alegría y melancolía tanguera.
Sus famosos y supuestos comportamientos de jactancioso son el resultado de vivir en un país de producción propia, donde la industria extranjera ha sido muy poco necesitada, ya que ellos mismos forjan una industria de trabajo duro por hacer a su propio estilo las más exquisitas pizzas y empanadas, labrar buenos campos para sus vacas y cuidar a rajatabla sus viñedos.
La ciudad de Buenos Aires es descubrimiento de sensaciones, especialmente del asombro. Alegre, pero a la vez nostálgica, seductora y misteriosa. Accesible y participativa; en donde el pasado se mezcla exquisitamente con el presente e incita a formar parte del futuro de quien lo visita.
(La autora es periodista y vivió cinco años en Buenos Aires).
