Malos modales móviles

Esta semana, estaba buscando inspiración para esta columna. Básicamente, que estoy tan harta de la política como el Presidente, con el pequeño detalle de que yo no busqué la máxima jefatura nacional, así que ¿en qué pajaritos preñados está pensando el tío?

Pero la cosa es que me tropecé con una nota de pcworld.com, que trataba sobre todas las malacrianzas que hace la gente mientras “textea”, o sea que envía mensajes de texto (N.B. el DRAE aún no acoge la nueva jerga), y que proviene del inglés texting.

Y mientras estamos en jerga, anoten esta otra, que es sexting “sextear” o sea enviar mensajes –excitantes para los que envían y reciben, “excruciantes” para quienes los rodean– con contenido sexual explícito.

La palabra parece haber aparecido en un medio impreso por vez primera cuando el diario canadiense The Globe and Mail sacó una nota en 2004 sobre el “sexteo” entre el futbolista David Beckam y su asistenta, e indicaba que los mensajes de texto eran la nueva versión del sexo telefónico, y recalcaba además que el “sexteo”, al no realizarse cara a cara, parece desinhibir a los practicantes, al igual que un par de martinis.

Pero las malacrianzas del “texteo” trascienden al “sexteo” y la alcoba virtual. Amén de que “textear” puede ser hasta más peligroso que conversar por celular si estás al volante, hay otras instancias de “texteo” que son francamente irritante, como cuando estás en fila en el supermercado o el banco, y el manzanillo de enfrente hace esperar a la cajera mientras termina su conversación “digi-móvil”.

Luego esta la gente que “textea” mientras camina; la que lo hace durante una reunión y la que se comienza a “textear” con otra persona que está en la misma habitación, y que considero el colmo de la grosería.

Los “texteros” más notorios son los adolescentes, quienes no lo sueltan ni durante la cena, rodeados de la familia.

Y nosotros que creíamos que ver tele o escuchar la radio era mala educación.

Finalmente, hay que tocar también el tema de aquellos que no solo “textean” sino que se la pasan enchufados al celular en el entorno público.

La nota de PC World contaba de una mujer que en el tren de vuelta a casa, no tuvo más remedio que escuchar la conversación (unilateral) del tipo que tenía sentado al lado, quien le decía a la persona del otro lado de la conversa: “No, mi amor, estoy en el tren de las seis y media”... “No, no estuve con la zorrita de contabilidad, sino en una reunión con mi jefe”.

La infeliz espectadora se hartó del rollo, e inclinándose levemente hacia el celular del tipo, dijo en voz alta: “Amorcito, apaga el teléfono y vuelve a la cama”. ¡Oh cielos!, cómo me reí.

Última Hora

  • 05:02 Arriaga: El corazón de un cazador solitario Leer más
  • 05:00 La propuesta para destrabar el comercio entre Panamá y Costa Rica: mediación de la FAO y certificar las plantas para exportar Leer más
  • 05:00 Messi no evita la eliminación del Inter Miami Leer más
  • 05:00 Déficit cede en el primer semestre, pero persisten retos por deuda y recaudación Leer más
  • 05:00 San Miguelito mantiene recorte de las partidas de las juntas comunales y proyecta presupuesto de $15 millones para 2027 Leer más
  • 05:00 Corredor Sur cambiará por completo: más carriles, viaducto marino y peaje ‘Free Flow’ Leer más
  • 05:00 El calor también está bajo el mar, los océanos baten un récord en julio Leer más
  • 05:00 Defensoría colombiana alerta sobre falta de censo de damnificados por terremoto en Chocó Leer más
  • 05:00 Hoy por hoy: lecciones amargas Leer más
  • 05:00 Evolución extrema: los animales que se transforman a gran velocidad para sobrevivir Leer más