Parece que hay un escandalazo en la Universidad de Harvard debido a un examen. Se trata del examen final del curso “Introducción al Congreso”, al que asistieron 279 estudiantes para el segundo semestre del año escolar 2011-2012.
Como sabemos, el sistema parlamentario bicameral estadounidense se basa en el inglés, con sus cámaras de los Lores y de los Comunes, siendo el Congreso equivalente a los Comunes.
El asunto comenzó al revisar los exámenes el profesor Matthew B. Platt. La prueba era de libro abierto, internet abierta, o sea... se podía hasta leer el tarot. Todo menos consultar a los compañeros.
Una de las preguntas era: “Describa dos hechos de la historia del Congreso que supuestamente dotarían a los miembros individuales mayor libertad, pero que finalmente terminaron centralizando el poder en manos de los líderes partidarios”. Y en 13 exámenes, inicialmente, aparecieron similitudes.
La primera fue la referencia al denominado Cannon Revolt de 1910, o sea, una rebelión contra Joseph Cannon, el entonces presidente de la Cámara.
Y la segunda, un tipo o error tipográfico que aludía a “22, 500 organizaciones en 2008”.
En todos los exámenes había un innecesario espacio entre “22” y “500”.
Platt sugirió a la junta administrativa que revisara todos los exámenes, y para el 30 de agosto esta emitió un comunicado, implicando a no menos que 125 estudiantes.
Y el asunto tiene al mundo académico estadounidense “patas p´arriba”.
Además de los alumnos copiones, habrá que buscar otro chivo expiatorio o volver al sistema de tinta, papel y pupitre (los exámenes se entregan electrónicamente en el drop box, o sea un gavetero cibernético restringido).
Para asignar culpa, entonces que claven (otra vez más) a Juan Plantagenet, el hermanito y regente in absentia de Ricardo Corazón de León, a quien por ambicioso y tramposo hicieron firmar la famosa Carta Magna, o Magna Carta Libertatum, documento de 1215 que limitó el poder de los monarcas de Inglaterra. En realidad, la primera Constitución y la base del sistema parlamentario.
Pero volviendo a Harvard, estos anglos nunca aprenden. Si le das a un alumno chance de hacer trampa, es harto probable que la haga. Tal vez los alumnos tengan mayor sentido del decoro o aún vistan idealismo; o como diría un cínico, aún sueñen con pajaritos preñados.
Porque una cosa es cierta: si le das a un representante de una Cámara –ya sea alta o baja– la oportunidad de hacer trampa, es más, a cualquier adulto con o sin hipoteca, te aseguro que la mayor de las veces, la hará.
Ah, y para colmo, irónico el tema de la clase. Busca en el Diccionario de la Real Academia Española todos los significados de “congreso”: van desde una “junta de varias personas para deliberar sobre algún negocio”, a “asamblea nacional”, a “cópula carnal”.
Aquí y en Timbuktú, los congresos, en todas sus acepciones, son cosa normal. Ni siquiera tienes que remontarte a Juan sin tierra. Mira nomás a las tierras de Juan Hombrón.
