Las cincuenta sombras de Gutenberg

Tengo una confesión: hasta hace no mucho (unos cinco años), no sabía lo que era un libro “incunable”.

El concepto de libro (conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen, DRAE) me lo conozco harto bien.

Es lo que se usa para tirarle a alguien especialmente obnoxio. Sugiero una copia empastada del mismo DRAE, al que por su monumental tamaño –o la cantidad de sabiduría que recopila– recibe el cariñoso apodo de “mataburros”.

La Unesco en su definición añade que un libro debe tener, por lo menos, 49 páginas. Menos de esto, y estamos hablando de un “folleto” según el brazo cultural de la ONU.

En cuanto a un “incunable”, es una obra impresa, escrita o pintada (viene a la mente el exquisito Libro de Kells, Leabhar Cheanannais en idioma céltico), una verdadera obra de arte, que es un nuevo testamento ilustrado e iluminado a mano, que en Irlanda se venera y yace en el museo del Trinty College en Dublín, y es considerado como la pieza principal del cristianismo celta y del arte irlando-sajón) en el período entre el primero en imprimirse, a saber, el Misal de Constanza de Johannes Gutenberg (1449), que precede a la famosa Biblia del mismo incúnfido (ojo, la palabra no la reconoce el DRAE) o tipo, que también se conoce como Biblia de 42 líneas o Biblia de Mazarino hasta el Domingo de Pascua de 1501.

Y, ¡cómo ha cambiado el libro desde entonces! Si echamos un “poquito” para atrás” vamos a la ciudad asiria de Nínive, de donde provienen 22 tabletas de arcilla procedentes de la biblioteca real, escritas en el siglo VIII a.C.

Después vinieron los famosos papiros egipcios, en que se usaban láminas de epónima planta, uno de los principales medios en que se plasmaba la información, además del vitelo o vellum, elaborado con pieles de animales no natos o de pocas semanas.

Y si el bicho (cordero, vaca, asno, antílope, etc.) ya era mayorcito, podemos hablar de pergamino. Sí, exacto: como la diferencia entre la carne de res y la de ternera (yo con mis alusiones gastronómicas, siempre).

Y bueno: gracias a Gutenberg, se rompió el dique y comenzó a difundirse el libro y, con esto, la lectura y escritura llegó a las masas, hasta que hoy en día tenemos tres tipos –o cuatro, si contamos los audiolibros– de libro: Los de tapa dura, los de tapa suave y los libros electrónicos o e-books.

Lo que resulta cómico es que, después de que la Biblia haya sido el primer libro escrito, de la lista de más vendidos del periódico New York Times, cuatro de los primeros cinco son del género de literatura erótica, liderados por la trilogía Fifty Shades, que además ya era best-seller como e-book, antes de que la versión impresa saliera en abril.

Ya la trilogía está disponible en español, tanto en Amazon como en Barnes & Noble, en línea.

Última Hora

  • 05:02 Arriaga: El corazón de un cazador solitario Leer más
  • 05:00 Déficit cede en el primer semestre, pero persisten retos por deuda y recaudación Leer más
  • 05:00 La propuesta para destrabar el comercio entre Panamá y Costa Rica: mediación de la FAO y certificar las plantas para exportar Leer más
  • 05:00 Messi no evita la eliminación del Inter Miami Leer más
  • 05:00 San Miguelito mantiene recorte de las partidas de las juntas comunales y proyecta presupuesto de $15 millones para 2027 Leer más
  • 05:00 Corredor Sur cambiará por completo: más carriles, viaducto marino y peaje ‘Free Flow’ Leer más
  • 05:00 El calor también está bajo el mar, los océanos baten un récord en julio Leer más
  • 05:00 Defensoría colombiana alerta sobre falta de censo de damnificados por terremoto en Chocó Leer más
  • 05:00 Hoy por hoy: lecciones amargas Leer más
  • 05:00 Tal Cual Leer más