Una base negra de rythm and blues, una portada urbana del sencillo sin asomo de la intérprete, y un videoclip ramplón en el que por fin se dejaba ver bailando, comenzaron el lento ascenso de Madonna hacia el trono del pop hace ayer 30 años, cuando la “ambición rubia” aún no era conocida por ninguna de esas dos facetas.
Everybody, título de aquel sencillo debut, fue publicado el 6 de octubre de 1982 como resultado de un contrato de una desconocida joven de Michigan de 24 años y Sire Records por el lanzamiento en principio de dos temas (el otro no pasó el corte finalmente).
Los arreglos de rythm and blues de la canción (típicos de los primeros años 80 en los que despuntaría Michael Jackson con Off The Wall y Thriller y que eran deudores de la música disco) y el hecho de que la artista no figurara en la colorida portada del sencillo, despistaron a unos cuantos. Además, su difusión en emisoras afroamericanas, no extraña que en aquel momento se pensara que Madonna era una cantante negra.
