Los diseños y las técnicas de costura tradicionales están ganando terreno en Serbia, donde la juventud apuesta cada vez más por vestir como sus abuelos para huir de la uniformidad y de las marcas conocidas.
El ganchillo, los bordados en oro y plata, el tejido de punto y otras técnicas tradicionales que habían quedado olvidadas en Serbia vuelven ahora a las pasarelas y a las calles, pero como instrumento para crear diseños novedosos.
“Ellos [los jóvenes] quieren comprar esos productos, llevarlos, enseñarlos a otros”, explicó a EFE Ana Ranitovic, gerente de la ONG Viejas artesanías para tiempos nuevos.
Según Ranitovic, “en los últimos años grandes casas de moda mundiales han tenido productos en los que abundan los motivos folclóricos”, una tendencia por las técnicas tradicionales que había tenido hasta ahora menos repercusión en Serbia.
Ranitovic declaró que el objetivo del proyecto, que reúne a artesanas del suroeste serbio y a nombres conocidos de la moda y el arte de ese país, es “transmitir el mensaje sobre el valor de la vieja artesanía, de lo producido a mano y de la riqueza que eso supone”.
“La idea era crear un recuerdo étnico moderno, que aluda a la región de origen y que, por otro lado, sea algo diferente, que resalte, que tenga valor de mercado en la actualidad, y por eso hemos concebido ese proyecto”, indicó.
El éxito de la iniciativa ha provocado que se vaya ampliando la gama de productos que se comercializan.
