La semana pasada, Juan David Morgan -prominente abogado panameño que también es autor de numerosas novelas históricas- ofreció una charla en la Biblioteca Colon de la Organización de Estados Americanos en la ciudad estadounidense de Washington.
El autor de El Caballo de Oro (2005) y Con ardientes fulgores de gloria (1999) desarrolló el tema “Panamá: Literatura e Identidad”.
En el siglo 20, dijo Morgan, la búsqueda de la identidad nacional fue un tema recurrente en la literatura panameña, como consecuencia de la manera en que el istmo logró su separación de Colombia.
Su afán de escribir novelas históricas, reveló, responde al deseo de apoyar que los panameños conozcan su historia porque “solamente conociendo quiénes somos seremos capaces de creer en nosotros mismos”.
“No ha sido fácil para nosotros convencer al mundo de que somos una nación y no una nación inventada por Estados Unidos para construir un canal”, expuso Morgan.
“A los mismos panameños nos cuesta comprender que Panamá comenzó a forjarse como nación hace unos 500 años y es tal vez la más antigua de las naciones americanas de tierra firme”, agregó.
Por otro lado, la posición geográfica del país –que a ojos de Morgan ha sido una bendición como una maldición, tanto fuente de prosperidad y presa codiciada por piratas e imperios- ha hecho mucho por definir lo que es la identidad panameña.
Una de las características principales de Panamá, por ejemplo, es ser un lugar de tránsito, “donde la gente llega y se va”, señaló Morgan.
Esto ayuda a explicar, a su criterio, que el panameño sea alegre, abierto a recibir extranjeros, y “más comerciante que industrial”.
Sin embargo, según Morgan, en Panamá existen cuatro identidades en la actualidad. Hay el “Panamá de tránsito” en la capital, el “Panamá profundo” en el interior, el “Panamá caribeño” en el lado Atlántico, y el “Panamá indígena”.
Todavía se está a la búsqueda del denominador común que una estas cuatros identidades.
Mientras tanto, enfatizó, la poca importancia que Panamá otorga a temas culturales es uno de los vacíos en nuestra identidad nacional.
Por más que un país tenga gran auge en lo económico, “si ese país no desarrolla la cultura... nunca llegará a ser un a país de primer mundo”, advirtió Morgan.
