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12 dic 2018: el año judicial

Los panameños nos merecemos dormir tranquilos, sabiendo que los magistrados de la Corte son garantes de la legalidad y de la justicia. Los panameños nos merecemos dormir tranquilos, sabiendo que los magistrados de la Corte son garantes de la legalidad y de la justicia.
Los panameños nos merecemos dormir tranquilos, sabiendo que los magistrados de la Corte son garantes de la legalidad y de la justicia. LA PRENSA/Archivo

Como ningún otro,  2018 se perfila como el año más importante de la justicia panameña en tiempos recientes. Un año con esa característica histórica no empieza el 1 de enero, sino el 15 de diciembre de este año, cuando el presidente, Juan Carlos Varela, y su Gabinete, decidan cuáles serán los nombres de los magistrados propuestos para que la Asamblea Nacional los ratifique en sesiones extraordinarias.

El nombramiento de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia es quizás el mayor legado presidencial, y es el que retrata la biografía del primer mandatario. Recordamos a Mireya Moscoso por Cigarruista, Spadafora, Salas, Pereira Burgos y Arjona. Por otro lado, Martín Torrijos nos dejó a Troitiño de Arosemena, Mitchell, Benavides, Mejía y Ortega. Salvo el tropiezo legal de Benavides, los designados por Martín Torrijos le trajeron lustre a la Corte.

Ahora veamos a los de Ricardo Martinelli: José Abel Almengor, Alejandro Moncada Luna, Harry Díaz, José Ayú Prado, Hernán De León y Luis Ramón Fábrega. Al magistrado Almengor, la controversia y la polémica lo obligaron a renunciar, mientras que Moncada Luna cumple una condena de prisión, José Ayú Prado colecciona el repudio nacional, y tanto Harry Díaz como Luis Ramón Fábrega han tenido sus momentos de controversia. De esa camada, Hernán De León parece que es el mejor jurista hasta el momento.

Panamá necesita magistrados valientes, íntegros, decentes, y sobre todo personas a quienes los panameños podamos respetar.

En otro lugar ya he escrito sobre la selección de Varela en el 2015. Ahora, precisamente frente al momento clave del legado judicial del presidente Varela, la pregunta fundamental que debe hacerse el mandatario y su círculo de asesores es: ¿Cómo servirle mejor al país?

Panamá necesita magistrados valientes, íntegros, decentes, y sobre todo personas a quienes los panameños podamos respetar. Nadie me lo ha pedido, pero creo que tres personas de los centenares de buenos abogados que hay en el país pueden ayudar a que tengamos una justicia que empiece a atender las grandes necesidades de nuestra sociedad.

Mi recomendación sería: Abel Zamorano como magistrado principal de la Sala Tercera, ya que se lo merece y debe terminar el buen trabajo que está haciendo. Creo que Rigoberto González sería un excelente magistrado de la Sala Penal, ya que es constitucionalista y penalista a la vez, con una trayectoria inmaculada. Para la Sala Civil, la jueza de circuito Ana Zita Rowe le daría un toque de institucionalidad y de transparencia a la Corte Suprema de Justicia.

En 2018, y después, se estarán ventilando todos los casos de corrupción de alto perfil conocidos, y los que surjan en los próximos meses por investigaciones en curso. Los panameños nos merecemos dormir tranquilos, sabiendo que los magistrados de la Corte son garantes de la legalidad y de la justicia. Ese puede ser el mejor legado del gobierno de Juan Carlos Varela para que sirva a un país sediento de justicia.

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