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20 oct Una nueva verdad incómoda y el despojo de Panamá

El activismo de la sociedad civil es un trabajo de amor y de compromiso, como tal, es sumamente ingrato, en Estados Unidos y en Panamá. El activismo de la sociedad civil es un trabajo de amor y de compromiso, como tal, es sumamente ingrato, en Estados Unidos y en Panamá.
El activismo de la sociedad civil es un trabajo de amor y de compromiso, como tal, es sumamente ingrato, en Estados Unidos y en Panamá. LA PRENSA/Archivo

El docudrama de Al Gore Una secuela incómoda es la actualización de lo que el político y ambientalista demócrata ha estado haciendo desde su primera película. Este documental es menos biográfico y docente que el anterior. Esta es una obra para los iniciados que han superado la manipulación sobre el cambio climático y conocen algunas de las principales aristas del tema.

Aunque pareciera que Al Gore estuviera haciendo campaña política, el filme lo muestra respondiendo a los críticos y validando cada una de las afirmaciones que se han hecho sobre los impactos del cambio climático. Sin dañarle a nadie la película (vayan a verla, sobre todo si tienen aspiraciones políticas para 2019), tiene dos escenas impresionantes. Unas chancletas que se derriten en medio de una ola de calor en la India, y unos peces nadando por una de las principales vías de la ciudad de Miami.

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Avance del docudrama Una secuela incómoda

Al momento de escribir estas líneas, los remanentes del huracán Ofelia están pegándole a Irlanda y al Mar del Norte, después de haber recorrido el Caribe. Puerto Rico todavía no ve la luz casi un mes después del huracán María, y los incendios forestales están acabando con los cultivos vinícolas en California y en Galicia.

Mientras todo esto ocurre, en Panamá somos testigos de la corrida de toros entre la sociedad civil y el aparato político, que de forma despiadada está repartiendo los últimos espacios públicos que le quedan al país.

Si usted busca en internet Calovébora, es probable que encuentre ofertas de fincas de 100 hectáreas por 1 millón de dólares. Apúrese, porque cuando se termine de construir la carretera Transístmica veragüense para llegar al Atlántico, los precios seguramente aumentaran. En Donoso, el diputado Nelson Jackson tiene que hacer el papel de facilitador final de un proceso que tiene más de 15 años de estar en marcha. Al principio de este siglo se pensó que la Autoridad del Canal de Panamá haría un embalse con el río Indio, y eso disparó una compradera de tierras para poder percibir después una jugosa indemnización, por la inundación que la ACP haría. No podemos perder de vista que esta institución está construyendo un puente de 600 millones de dólares para unir la costa arriba y la costa abajo de Colón. Tan pronto se hizo el levantamiento de la servidumbre del puente, Etesa solicitó otra servidumbre para hacer una interconexión eléctrica que solo podía beneficiar a la mina en Donoso. Esa interconexión nos costará 500 millones de dólares. Pero no se preocupen, los amigos del Banco Mundial nos van a prestar gustosamente ese dinero. Conseguir los fondos que se necesiten para hacer la carretera que una a Donoso con el puente será muy rápido, dado los intereses internacionales que buscan aprovecharse de esta zona. Recordemos que meses atrás la Asamblea Nacional creo un distrito minero, al dividir el territorio de Donoso y establecer el distrito General Omar Torrijos Herrera.

El Primer Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial de Panamá reconoció el derecho de los promotores inmobiliarios a construir sobre el mar, y únicamente tendrán que indemnizar al Estado por este robo. Por su parte, la Anati ha titulado casi todo Darién, incluyendo parte del humedal de Matusaragatí, y buena parte de Bocas del Toro, incluyendo supuestamente unas tierras en un área protegida que reclama un político de Costa Rica en un tribunal internacional. En el golfo de Chiriquí, en el golfo de Montijo, en las islas cercanas a Coiba, en Isla Caña y en el archipiélago de las Perlas, hay una guerra de baja intensidad para quitarles las tierras a los pobladores tradicionales y a los pequeños propietarios, y así facilitar el “turismo” y más especulación inmobiliaria. En el sur de Veraguas, por ejemplo, han ocurrido misteriosos incendios en hostales que han causado que sus propietarios los abandonen.

Los defensores ambientales, gente como usted y como yo, que han salido a proteger sus comunidades, han tenido que enfrentar amenazas a sus vidas o demandas judiciales. Hay casos emblemáticos, como el de Ligia Arreaga en Darién, María Chávez en Clayton, los grupos vecinales de Coco del Mar o de Albrook, que enfrentan a las más poderosas firmas de abogados del país, y se encuentran con graves injusticias y en la indefensión total, porque el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial y el Municipio de Panamá no hacen su trabajo. No podemos olvidar al PH Crystal en El Cangrejo, que con toda impunidad, se ha permitido que se le atropellen los derechos a panameños y extranjeros que confiaron en nuestra “inseguridad jurídica”.

Nuestra política energética es un chiste de alto voltaje. A la energía verde se la tiene restringida en favor de térmicas de búnker y carbón. Ya se sabe en 2017 que Panamá no podrá cumplir con la agenda 2030 y alguno de los objetivos de desarrollo sostenible, porque nuestras políticas públicas van en dirección contraria a estos propósitos. Probablemente en el año 2030 se firme un acuerdo para los objetivos del sálvese quien pueda en el año 2045, porque para entonces nadie se acordará de la agenda anterior.

El documental de Al Gore no tiene un final feliz. Aunque en la película se presenta a la India como un posible villano del cambio climático, en realidad los villanos han sido los países occidentales, principalmente Estados Unidos, que no han hecho su tarea. El activismo de la sociedad civil es un trabajo de amor y de compromiso, como tal, es sumamente ingrato en Estados Unidos y en Panamá. Al Gore es admirado y respetado por solo una minoría de los estadounidenses. Las burlas, las exageraciones y los irrespetos hacia su persona y su trabajo son abundantes. Hay que ser muy ingenuo para pensar que él solo puede salvarnos a todos. Si no hay un mayor compromiso de nosotros los ciudadanos, nunca podremos derrotar ni a la injusticia ni al cambio climático.

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