El escritor británico de novelas de espías Ian Fleming, puso a uno de sus personajes clásicos a decir que: “una vez es coincidencia, dos es casualidad y tres es la acción del enemigo.”
La coincidencia de esta historia se dio el pasado 25 de enero cuando los hermanos Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares retornaron al país, luego de su estancia en una prisión en los Estados Unidos. Los dos hermanos estuvieron detenidos entre el 6 de julio de 2020 primero en Guatemala; y el 25 de enero de 2023 en los Estados Unidos. Es decir, pasaron 2 años, 6 meses y 19 días privados de libertad.
La noche de su regreso los recibió la noticia de que el Secretario de Estado de los Estados Unidos Antony Blinken había designado a su padre el ex presidente Ricardo Martinelli Berrocal como el quinto ex mandatario latinoamericano en la lista de denominación de corruptos.
El pasado 27 de febrero el ex mandatario formalizó su aspiración para ser electo candidato presidencial en las elecciones internas del partido Realizando Metas, programadas para el próximo 4 de junio.
La casualidad de esta historia llegó más rápido que la palabra Odebrecht, cuando ese mismo día, la actual embajadora de los Estados Unidos en Panamá, Mari Carmen Aponte reiteró en dos entrevistas de televisión -a la periodista Sabrina Bacal de TVN y al periodista Atenógenes Rodriguez de Telemetro, respectivamente- lo que los Estados Unidos pensaba del ex mandatario. Palabras como “soborno” “contrataciones públicas” y “blanqueo de capitales” eran el contexto de las declaraciones de la alta funcionaria. La diplomática fue muy respetuosa de la autodeterminación del pueblo panameño y dijo que ellos trabajarán con quién fuera electo presidente de Panamá.
Siendo los panameños y panameñas tan cabalosos como somos, esto hace pensar que el domingo 4 de junio, día de la elección interna del partido Realizando Metas podemos esperar algún otro mensaje. Para dar un margen de acción, digamos que 48 horas antes o después del 4 de junio puede venir otro comunicado.
Entendamos lo importante de lo que está pasando. El mismo 25 de enero pasado, el secretario Blinken designó al vicepresidente de la República de Paraguay en funciones, Hugo Velázquez, como un “corrupto”; así como también al ex presidente Horacio Cartes, quien entró a la lista de corruptos en julio pasado, y ahora quedó en la lista OFAC o mejor dicho la lista Clinton esa misma noche. La sociedad paraguaya se expresó con firmeza y la mayoría de los partidos políticos junto con los liderazgos empresariales y de sociedad civil pidieron una acción contundente a la justicia paraguaya y la renuncia inmediata del vicepresidente.
En cambio en Panamá, el mensaje de Blinken llegó y se desvaneció entre posibles acuerdos electorales, pactos inmencionables en la Asamblea Nacional y un repugnante poco importa de la clase política y los líderes empresariales de este país. Como si eso no fuera con nosotros.
Ante la evidente mala nota que la falta de conciencia de panameños y panameñas con respecto a la integridad del gobierno de nuestro país y la falta de conmoción nacional por lo que parece obviamente una sobredosis de impunidad judicial y política, queda claro que el próximo acto de esta tragedia va a ser mucho más contundente que una lista, y mucho más tajante que una entrevista.
¿Repetirá Estados Unidos el camino de Horacio Cartes en Panamá? Es decir, ¿se anunciará en un futuro cercano la inclusión de un panameño y sus empresas en la lista Clinton? Creo que el gobierno de Estados Unidos es muy sensible a la realidad económica de Panamá, el mensaje más directo disponible nos devuelve al caso Odebrecht en Nueva York. Recuérdese que los 2 jóvenes empresarios panameños condenados eran parte de una “conspiración”. Hay otros co acusados en un encauzamiento sellado, un “indictment” que espera ser abierto un día cualquiera. Para los que se preocupan por la imposibilidad de extraditar un ciudadano panameño a otro país, por lo que pasó en 1989 la historia panameña registra que una extradición de un ciudadano de este país a Estados Unidos se pudo hacer por métodos heterodoxos.
No nos adelantemos tanto. Todavía falta más, mucho más. Como diría el personaje más famoso de Ian Fleming “todo llega cuando tiene que llegar.”


