Estamos ante esas historias que se esconden tras las montañas, los pasillos de los hospitales, las celdas de las prisiones y en las esquinas de las empresas, y que casi nadie las conoce porque para muchos son relatos sin importancia.
No es que todo esté contado, pero hay sectores de esta y cualquier otra sociedad que pasan inadvertidos por los demás. Uno de ellos son los pobres, los que están en el subsuelo, que están en lo más profundo del sótano del desarrollo. Es un alivio que hay gente como José N. Araúz-Rovira que los rescata en libros como ´Sin temor al éxito´ (Editorial San Pablo). El contenido de esta obra tiene una intención didáctica tanto para lectores infantiles como para los jóvenes, ya que transmite valores morales y normas éticas tan necesarias y tan poco puestas en práctica por los que ostentan los diferentes poderes en este país y cualquier otro punto del planeta.
A la par, ´Sin temor al éxito´ es mucho más que un ejercicio de memoria histórica sobre gente valiosa que pocos valoran. Su otro logro es que inspira a quien lo lea a que le dé importancia a ser diferente, a seguir sin detenerse ante los escollos que usualmente andan por allí en espera de quitarnos el entusiasmo.
Araúz-Rovira invita a quien desee escucharlo que vale la pena educarse, que la solidaridad es de urgente aplicación, que la humildad es la marca de los grandes de espíritu, que la belleza está más cerca de nosotros de lo que pensamos, que el liderazgo solo funciona si ayuda a los muchos, que la tolerancia debe ser la meta de todos y que la integración social es la clave para dejar atrás la desigualdad de riquezas y oportunidades.

