El Centro Nacional de Vestuario Teatral y Escenografía de Francia inauguró ayer un espacio permanente dedicado a la legendaria figura del bailarín ruso Rudolf Nureyev, con objetos del artista procedentes de la fundación que lleva su nombre.
Con esta muestra se cumple el deseo del artista, que en su testamento dejó escrito: “Desearía ver mi nombre perpetuado en un museo o en una galería que conmemorara mi estilo de vida y mi carrera”.
El museo exhibe trajes que llevó el ícono de la danza, maquetas de la escenografía de algunas de sus coreografías y obras de arte que coleccionaba, en un recorrido que permite conocer su vida y su carrera.
La fundación, creada por el propio bailarín en 1975, les cedió en 2008 parte de las pertenencias a condición de que estas se conservaran intactas en un solo lugar, y su apertura al público cumple así el objetivo de preservar sus recuerdos.
Nureyev (1938-1993) fue el solista del ballet del teatro de Kirov, la primera compañía de danza de la antigua Unión Soviética, hasta que en 1961, en plena “guerra fría”, pidió asilo político en Francia.
