Una de las peores pesadillas de un automovilista es despertar en la mañana y encontrar un vidrio roto. En nuestro país es poco probable que sea un pelotazo de un niño jugando, lo más posible es que su auto fue victima de un amigo de lo ajeno.
Ira, confusión, tristeza y decepción. Se produce una mezcla de sentimientos que no nos dejan pensar con claridad el próximo paso para enfrentar este problema ¿Qué hacemos? Lo ideal es mantener la calma y llamar a nuestra aseguradora. Esta tomará los datos del incidente y hará un reporte. Luego debemos ir a la Dirección Investigación Judicial (DIJ) para que levanten un informe del caso. Con estos dos documentos vamos a la aseguradora, pagamos deducible y problema resuelto. ¿Fácil verdad?
Pues no, parece fácil, pero el sistema tiene más trabas que eso. Un conductor, hace poco, sufrió un ataque criminal en su auto. Llamó a la aseguradora y esta le dio un trato expedito, pero el agente dejó claro que debía ir a la DIJ a hacer la denuncia, preferiblemente en la estación de San Francisco. Al llegar, vio un letrero que decía D.I.J. pero al preguntar le dijeron que ellos ya no recibían denuncias y que tendría que ir a un centro para denuncias en Calidonia. Quizás a ver si le rompían otro vidrio.
Lo curioso del caso, es que la denuncia en la DIJ solo aplica si el hurto o los daños fueron por un monto mayor a los 250 dólares. Si es menor que esto, el caso debe ser atendido por la corregiduria. (Debe ir a la oficina de la D.I.J. encargada del área donde se dió el robo)
Para comprobar el monto de los daños, debe ir primero a cotizar en la agencia las reparación.
Una vez completada la cotización y la denuncia en la entidad competente. ya puede poner el reclamo en la aseguradora. En el caso que les cuento, el deducible era de 200 dolares. El afectado viendo todo lo que necesitaba hacer para poner el reclamo, prefirió no perder más tiempo y comprar uno de segunda instalado en 100 dolares.
¿Quién gana con todo esto? El único ganador de esta situación es el hampa. El criminal que roba un auto parece estar protegido por la burocracia y debilidad de nuestras instituciones. Los propietarios de autos están vulnerables ante estas situaciones, así que lo mejor que puede hacer es prevenir y esperar que con un poco de suerte no sea victima de una situación de estas.
