Los cetáceos comprenden el concepto de la muerte, por eso reaccionan ante el deceso o enfermedad de alguno de sus congéneres y pueden incluso desarrollar conductas “sofisticadas” frente a la partida de un miembro de su grupo, que recuerdan a actitudes propias de los humanos.
El hallazgo pertenece a Joan Gonzalvo, del Tethys Research Institute.
Sus investigaciones se publicaron en la revista New Scientist, comenzó sus observaciones en 2006 sobre delfines nariz de botella (tursiops), la más común de las cerca de 30 especies que existen en la familia de las Delphinidae, en el golfo griego de Amvrakikos.
La interpretación del comportamiento de un animal frente a la muerte de un semejante es complicada, estableció Gonzalvo, pues se pueden atribuir erróneamente emociones humanas a los animales. Pero de todos modos, por su inteligencia y rasgo social -al igual que gorilas o elefantes-, sus reacciones pueden recordar a las de los humanos, interpretadas por los expertos como similares al luto.
