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27 oct 'Yo soy Betty, la fea’: de la televisión al teatro

'Yo soy Betty, la fea’, todo un fenómeno de la televisión colombiana, ahora traslada las aventuras de la empresa Ecomoda al teatro. Se presenta en Panamá el 21 de noviembre.

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Esta telenovela cuenta con 28 adaptaciones en países de todo el mundo. Esta telenovela cuenta con 28 adaptaciones en países de todo el mundo.

Esta telenovela cuenta con 28 adaptaciones en países de todo el mundo. Foto por: Cortesía

Los actores Jorge Enrique Abello (Armando Mendoza) y Ana María Orozco ( Beatriz Pinzón Solano) fueron la pareja romántica por excelencia de la mano de esta producción. Los actores Jorge Enrique Abello (Armando Mendoza) y Ana María Orozco ( Beatriz Pinzón Solano) fueron la pareja romántica por excelencia de la mano de esta  producción.

Los actores Jorge Enrique Abello (Armando Mendoza) y Ana María Orozco ( Beatriz Pinzón Solano) fueron la pareja romántica por excelencia de la mano de esta producción. Foto por: Archivo

Yo soy Betty, la fea (1999-2001) fue un parteaguas dentro de la telenovela latinoamericana en general, y en la colombiana en particular, porque apostó por criticar, desde la comedia, el abuso, así como el exagerado culto a la belleza y al hedonismo.

Esta producción, sobre el ascenso de Betty dentro de la industria de la moda, tuvo más de un récord del cual sentirse orgullosa.

A esta serie, escrita por Fernando Gaitán, de acuerdo con RCN Televisión (su creadora), “el libro Guinness Récords la declaró en 2010 la telenovela más exitosa de todos los tiempos y cuenta con 28 adaptaciones en países de todo el mundo”.

Ahora tiene uno más: es la primera telenovela colombiana que se traslada a las tablas. Sí, la versión escénica de Yo soy Betty, la fea se estrenó en marzo de 2017 en Bogotá y este 21 de noviembre se presentará en el centro de convenciones Vasco Núñez de Balboa.

Lo bueno de las redes sociales, comenta el actor Julio Herrera ( Freddy), es que notaron que la gente pedía a gritos volver a verlos. “Nos pedían que grabábamos nuevos capítulos”.

Fue entonces cuando de repente a Natalia Ramírez ( Marcela) se le ocurrió la idea del montaje. “Para que se diera por fin tuvimos que esperar 15 años. No es algo que lo inventáramos nosotros, ya los estadounidenses lo han hecho con sus películas”, resalta Herrera.

“No es un capítulo nuevo. Tampoco es un resumen de la telenovela. Van a ver un capítulo como si fuera entre el episodio 20 y el 80. Esto lo hacemos para retribuirle el cariño a la gente”, anota Herrera.

“El que te perdiste el jueves pasado, pero mucho más divertido. Hay cantos, bailes y una gran historia”, agrega Estefanía Gómez ( Aura María).

Estar a tono para Yo soy Betty, la fea en teatro fue un proceso rápido para todos. No fue difícil decir que sí. Lo complicado fue combinar la agenda de 19 actores, todos del elenco original. “Fue un dolor de cabeza resolver el asunto de los tiempos. Todos desarrollamos paciencia”, comenta Ramírez.

Pensaban que la única a causar sensación era ver a Betty ( Ana María Orozco). La sorpresa fue que cada actor recibió una ovación del público. “Eso fue muy bonito, porque fue espontáneo. También los espectadores en Colombia llevaban banderas de sus respectivos países, y luego de terminada la obra, el público te daba regalos”, indica Gómez.

La versión teatral cuenta con el elenco original (más algún personaje nuevo) y se desarrolla durante una crisis de Ecomoda, en la época cuando Betty todavía no se había transformado y la historia de amor con don Armando no estaba cercana.

‘Casting’

Estefanía Gómez hace memoria y recuerda que comenzaba en la actuación televisiva cuando le llegó la oportunidad de participar en Yo soy Betty, la fea. “Cuando hice el casting pensé que no había quedado, porque Aura María era de tierra caliente, muy coqueta, y yo fui con un pantalón largo y una blusa igual de larga. Me llamaron por segunda vez y afortunadamente quedé”.

Natalia Ramírez estaba por terminar una telenovela, El amor es más fuerte, y se comunicaron con ella para que fuera a la audición y ya sabemos el resultado.

Julio César Herrera opina que asistir a un casting se parece a comprar un billete de lotería: se gana o se pierde. “Uno como actor hace su propuesta del personaje y el productor decide”.

Fama

Era normal que el equipo técnico y artístico trabajara seis días por semana y durante 16 horas seguidas, por lo cual fueron los últimos en enterarse del impacto de Yo soy Betty, la fea en Colombia.

“No me imaginé que sería un éxito a ese nivel. No era un proyecto que se proyectara de esa manera. Nosotros estábamos tan metidos en nuestras escenas y en la grabación, que al principio no vivimos esa experiencia. Luego vinieron las invitaciones a otros países”, comenta Estefanía Gómez.

Cuando tenían rodaje en exteriores, rememora Julio César Herrera, “entre agosto y septiembre de 1999 no había casi nadie en las calles. En octubre ya había que poner policías para poner orden en los exteriores. No paramos de trabajar hasta dos años después. Ahora las telenovelas se hacen en seis meses o menos”.

El ambiente

Los rodajes eran tan divertidos como las historias que contaban en cada capítulo. “Vivíamos todo el tiempo dentro de un estudio”, recuerda Herrera.

“Pasábamos juntos más tiempo que con nuestras familias reales”, anota Ramírez. “Pronto todos nos volvimos una sola familia", agrega Estefanía. Y como en todo clan habían “risas y peleas”, afirma.

Industria

De acuerdo con Herrera, Yo soy Betty, la fea demostró que la comedia podía funcionar igual que el melodrama dentro de las telenovelas. “Luego de nosotros, la televisión colombiana siempre procuró meter comedia en uno o dos personajes. Igual pasó entre las producciones mexicanas y venezolanas”.

Por esta telenovela, “los ojos del mundo se posaron sobre el potencial que tenía la industria colombiana”, acota Estefanía Gómez.

Ahora las producciones turcas y coreanas se parecen a las estructuras que propuso en su momento Yo soy Betty, la fea, plantea Julio César Herrera.

Para Natalia Ramírez, fue pionera en tratar el tema del acoso “y lo hizo de frente. Era muy interesante ver cómo defendían a Betty”.

Hoy por hoy, Herrera habría que replantearse algunos de sus personajes, “por cómo se ha movido el mundo. La mensajería tradicional ha perdido espacios y las mujeres ahora están tan más empoderadas”. Betty fue uno de los inicios del movimiento #Metoo, añade.

Gómez comenta: “cómo desde los ojos de Betty las mujeres detrás de los escritorios tomaron fuerza; ver cómo se percibía la belleza desde la perspectiva de las propias modelos”.

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