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24 may 'La Casa de Papel': El recuento de un gran atraco

De cómo una interesante serie de televisión española (La Casa de Papel) tuvo una segunda vida cuando la empresa Netflix reconstruye su estructura a partir de una edición más ágil y precisa. ¿El resultado? Un fenómeno global.

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Con ironía critica la sociedad de consumo y el sistema bancario mundial. Sabe ofrecer referencias sociales, económicas y políticas universales. Con ironía critica la sociedad de consumo y el sistema bancario mundial. Sabe ofrecer referencias sociales, económicas y políticas universales.

Con ironía critica la sociedad de consumo y el sistema bancario mundial. Sabe ofrecer referencias sociales, económicas y políticas universales. Foto por: Cortesía\Netflix

Es óptimo su manejo del thriller al drama y de la comedia al policíaco. Es óptimo su manejo del thriller al drama y de la comedia al policíaco.

Es óptimo su manejo del thriller al drama y de la comedia al policíaco. Foto por: Cortesía\Netflix

Personajes femeninos importantes, nada de funciones secundarias como es lo habitual de la mayoría del cine y la televisión. Personajes femeninos importantes, nada de funciones secundarias como es lo habitual de la mayoría del cine y la televisión.

Personajes femeninos importantes, nada de funciones secundarias como es lo habitual de la mayoría del cine y la televisión. Foto por: Cortesía\Netflix

En el siglo XX una forma de que una serie interesante de televisión tuviera una segunda oportunidad de triunfar era con el alquiler y la venta del programa para consumo casero (del beta al Blue Ray).

Hoy esa tabla de salvación es el streaming . O por lo menos ese fue el caso de La Casa de Papel ( Atresmedia y Vancouver Producciones).

Cuando este thriller policíaco se presentó en la televisión española, a través de Antena 3, tuvo un éxito aceptable, pero cuando pasó a Netflix se convirtió en todo un fenómeno mundial.

Forma

¿Por qué? La plataforma online le dio a La Casa de Papel un nuevo uso al material rodado.

Supo aprovechar lo que ya había planteado el creador de la serie, Álex Pina, que fue hacer un homenaje a las películas de robos de bancos hechas por Hollywood, en donde lo que importa es el antes y durante del atraco, no tanto si el descenlace fue satisfactorio para los asaltantes.

Por eso, hay evidentes referencias a varios clásicos: desde el sentido del humor de The Sting (1973, de George Roy Hill) hasta los recursos dramáticos de The Asphalt Jungle (1950, de John Huston); The Killing (1956, de Stanley Kubrick); Dog Day Afternoon (1975, de Sidney Lumet); Heat (1995, de Michael Mann e  Inside Man (2006, de Spike Lee), entre otras.

Eso sí, sin la violencia brutal de largometrajes de este tipo a cargo de realizadores como Sam Peckinpah, Arthur Penn, Quentin Tarantino y Guy Ritchie.

Netflix editó de una forma ágil el material original: le dio prioridad a unas escenas sobre otras, reubicó momentos claves dentro de la trama, construyó capítulos de unos 50 minutos (en la versión original duraban 70 minutos) y aumentó la cantidad de episodios donde menos era más.

También intensificó su ritmo siguiendo la regla que instauró en la pantalla chica las desventuras de Jack Bauer, jefe de la Unidad Antiterrorista de Los Ángeles, en la serie 24 (2001-2010, Estados Unidos).

Después pasó a ser una versión extendida de Memento (2000, Estados Unidos, Christopher Nolan) con constantes saltos en el tiempo (hilvanados de forma precisa), lo que lleva a los consumidores a estar al borde del sillón de su casa o que terminen demasiado tensos o ansiosos para irse a dormir después de ver dos o tres episodios seguidos.

¿Cuál fue el resultado de este ejercicio de desconstruir y volver a edificar su presentación de cabo a rabo?

Que Money Heist (su título internacional) atrapó la atención de la audiencia, no solo la de América Latina con la que hermana un idioma, una cultura y una forma de ser parecida, sino también sedujo a espectadores de mercados tan diversos como Turquía, Francia, Arabia Saudita, Italia, Estados Unidos...

Así el pormenorizado atraco con rehenes a la Fábrica de Moneda y Timbre pasó a ser el producto en idioma castellano más visto en Netflix (presente en 190 países) de lo que va en 2018.

Acuerdo

El 12 de julio Netflix anunció "un acuerdo global con el reconocido y premiado productor y guionista Álex Pina, la mente creativa detrás de Lacasa de papel. Como parte del acuerdo, Pina, fundador de la productora Vancouver Media y también el motor creativo detrás de series emblemáticas como Vis a Vis, El Barco o Los Hombres de Paco, producirá nuevas series y proyectos exclusivos para los 125 millones de miembros de Netflix de todo el mundo".

En el 2019 vendrá la tercera temporada de La casa de papel y Pina ese mismo año va a desarrollar Sky Rojo, un drama de acción femenino.

Fondo

Más allá de su soberbia dirección y de una puesta en escena magnífica, hay otros motivos del triunfo de La casa de papel, protagonizado por Itziar Ituño , Úrsula Corberó, Úrsula Corberó y Álvaro Morte: su contenido.

De salida, este grupo genial de intérpretes sabe entrar en la piel de personajes que están llenos de dobleces, conflictos, capas, ambigüedades morales y éticas.

Porque, además, son héroes y villanos a la par, tanto los atracadores que desean imprimir la mayor cantidad de billetes posibles, como los representantes de la Ley que desean atraparlos.

Los límites de quiénes son los buenos y cuáles son los malos se hace cada vez más invisible y, por ende, difícil de establecer.

Porque los modernos Robin Hood que siguen el detallado plan del Profesor están para despertar la solidaridad del espectador que también tiene suficientes razones para no confiar en el sistema que rige sus destinos.

¿Cómo logran esa empatía? Porque La Casa de Papel transmite un aire anárquico, revolucionario y contestatario que ha calado con las necesidades y las insatisfacciones de los 110 millones de usuarios de Netflix.

La Casa de Papel nos recuerda que el poder financiero es el dueño absoluto de la mayoría de los países de la Tierra, por encima de los gobiernos y las democracias.

Capítulo tras capítulo nos rememora que en más de una ocasión ese poder financiero es igual o peor que las mafias del crimen organizado, solo que los responsables de los bancos y de las empresas transnacionales usan cuello blanco.

En nuestra cara los más bellacos, con saco y corbata, se vuelven millonarios en minutos de la mano del lavado de dinero, la corrupción, el pillaje, la malversación de fondos, el conturbenio...

¿Entonces quién no quisiera formar parte del equipo liderizado por el Profesor y robarle a quienes nos quitan el dinero todos los días? 

¿Por qué no apoyar a Tokio, Moscú, Berlín y Nairobi si el Estado ha perdido su soberanía ante las transacciones más audaces y cuando las triangulaciones legales e ilegales han colaborado a la pobreza, la inestabilidad económica y a la pésima reparticipación de las riquezas en América Latina, África y Asia?

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