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20 nov Charles Manson, 'Mindhunter' y las mentes asesinas

Charles Manson, quien falleció a los 83 años, fue el líder, a finales de los años 1960, de una secta responsable de una ola de asesinatos salvajes en los barrios distinguidos de Los Ángeles (Estados Unidos).

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En 1969, Charles Manson es acusado por el cargo de asesinato en relación con la muerte de Sharon Tate. En 1969, Charles Manson es acusado por el cargo de asesinato en relación con la muerte de Sharon Tate.

En 1969, Charles Manson es acusado por el cargo de asesinato en relación con la muerte de Sharon Tate. Foto por: AP

La serie Mindhunter (Netflix) ocurre en la década de 1970 y se enfoca en estudiar el comportamiento de los asesinos. La serie Mindhunter (Netflix) ocurre en la década de 1970 y se enfoca en estudiar el comportamiento de los asesinos.

La serie Mindhunter (Netflix) ocurre en la década de 1970 y se enfoca en estudiar el comportamiento de los asesinos. Foto por: Cortesía

Charles Manson, quien falleció ayer domingo, a los 83 años, era un personaje perfecto para engrosar la galería de asesinos que aparecen en la recomendable serie de televisión Mindhunter, creada por Joe Penhall en colaboración con David Fincher, Andrew Douglas, Asif Kapadia y Tobias Lindholm.

Este programa de Netflix sí menciona a Manson, aunque no aparece de forma directa en su bien llevada primera temporada.

Cuando dos agentes del FBI, Jonathan Groff y Holt McCallany, comienzan a entrevistar a un grupo de psicópatas asesinos de Estados Unidos, el nombre de Manson suena como un personaje ideal para incluir en un estudio que deseaba comprender los procedimientos y motivos de estos seres violentos para evitar futuros crímenes.

Manson, nacido en noviembre de 1934, en Cincinnati, fue uno de los criminales más "famosos" de Estados Unidos.

Manson encajaba perfecto con esos otros seres que presenta, capítulo tras capítulo, la genial Mindhunter, ya que como otros asesinos, él tuvo también una infancia ausente de amor familiar, con una madre que lo tuvo siendo aún una adolescente, con un padre ausente, sin adultos responsables que le sirvieran de modelos óptimos y sin una formación académica o ética. Porque precisamente Mindhunter, más justificar el proceder de estos monstruos, busca tratar de entender por qué se comportan de esa manera.

Uno de los más mediáticos villanos de la historia criminal de la unión americana tenía 8 años cuando inició su primer ingreso a una escuela reformatorio. Después, durante su juventud, Manson cometió delitos variados que lo llevaron a la cárcel, luego a la libertad condicional y de nuevo a la prisión, en una espiral que no le ayudó a encontrar la senda correcta.

"Mi padre es la cárcel. Mi padre es su sistema. Yo soy en lo que ustedes me han convertido. Soy solo un reflejo de ustedes”, comentó Manson en una ocasión.

Este personaje, en su momento de mayor locura y maldad, reunió a un grupo de jóvenes, con tan pésimas relaciones con sus padres como la tuvo Manson con su propia madre, para que a finales de la década de 1960 llevaran a cabo 9 asesinatos, a sangre fría, el más sonado de ellos, cuando acabaron con la vida de la actriz Sharon Tate, una veinteañera que está embarazada de ocho meses y medio.

Así como Manson, los hombres sin remordimientos con los que conversan los dos agentes especiales en Mindhunter, adaptación del libro Mind Hunter: Inside FBI's Elite Serial Crime Unit, escrito por Mark Olshaker y John E. Douglas, son la prueba que la maldad humana no tiene límites y que nuestro lado salvaje es imparable.

Los perversos hombres de Mindhunter, como Manson y su letal comunidad, no necesitan usar máscaras como personajes de ficción del terror del siglo XX (de Michael Myers a Ghostface, pasando por Leatherface), ni utilizan hachas o sierras eléctricas para alcanzar sus fines, pero dan mucho más miedo al espectador porque varios de ellos, en verdad, cometieron los atroces delitos que describe el programa de Netflix.

Tanto Manson como Mindhunter son formas, una desde la realidad y la otra desde la ficción televisiva, de acercarnos a los orígenes de la violencia en su estado más puro, traumático y desagradable, así como por qué hay personas que castigan a inocentes como una forma de castigar a los que antes les hicieron daño a ellos. Son historias donde los victimarios, a veces, primero fueron las víctimas de otros, aunque, claro, nada justifica los actos crueles que cometieron.

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