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10 jun Érase una vez: cuentos de hadas al cine

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El cine, como la vida, es cíclico. Lo que ocurrió en el pasado tarde o temprano regresa en un círculo infinito. Eso lo tengo en mente con Maléfica, una historia basada en un cuentos de hadas, y es protagonizada por actores de carne y hueso y no por seres dibujados a partir de un lápiz o una computadora.

El espectador del presente asocia a las historias sobre príncipes azules y brujas malvadas con los dibujos animados, pero no siempre fue de esa manera.

Entre 1889 y 1931, la regla en el séptimo arte era todo lo contrario: los actores no solo daban su voz, sino también su cuerpo, a lo sumo usaban disfraces, para interpretar personajes que aparecían en libros escritos por Charles Perrault, Lewis Carroll y los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, entre otros.

Así lo hizo a inicios del siglo pasado Mary Clark para encarnar a la Alicia que cae dentro de una madriguera, Mary Pickford fue la niña de la capucha roja que visitaba a su abuela enferma y Marguerite Clark entra en la piel de una chica cuya belleza amargaba a su madrastra.

En 1933 se rodaron 10 cortometrajes de animación en Hollywood de acuerdo con imdb.com. Una cantidad asombrosa en una época cuando su función era ser relleno para el plato fuerte: las producciones de acción real.

El giro sorpresivo aparece en 1937 cuando Walt Disney produce y David Hand dirige el primer largometraje animado: Blancanieves y los siete enanos.

La animación se ponía los pantalones largos.

DE PRÍNCIPES Y MORALEJAS

Entre 1889, cuando Georges Méliès firmó el corto Cenicienta (Francia) y el largometraje Maléfica (Estados Unidos, 2014), de Robert Stromberg, se han proyectado 392 proyectos, entre cine y televisión, que guardan relación con el universo de los cuentos de hadas de acuerdo con cálculos de la página web filmaffinity.com.

Si bien más de 20 industrias fílmicas han coqueteado con la temática, aunque no tengan un completo trasfondo literario, es Hollywood la que domina.

En 2015 ya están programadas Pinocho, The Little Mermaid, Cenicienta y Pan, mientras que en 2016 serán Through the Looking Glass y Blancanieves y el cazador 2. Todas procedentes de Hollywood.

PRIMER ORO

Cuando llega a las salas de Estados Unidos la película Blancanieves y los siete enanos, la Meca del cine se entera de que el espectador sí estaba dispuesto a ver por más de 70 minutos una trama confeccionada de dibujos en torno a sirenas, troles o princesas en peligro.

La acción real pensaba que todavía podía dar la cara y lleva a la pantalla grande El mago de Oz, de Víctor Fleming, con Judy Garland, todo un éxito de taquilla y crítica, pero paulatinamente la animación logró el triunfo.

La primera época de oro se da gracias a Disney con películas como Pinocho (1940), de Ben Sharpsteen y Hamilton Luske; La Cenicienta (1950), Alicia en el país de las maravillas (1951) y Peter Pan (1953), las tres de Clyde Geronimi y Hamilton Luske; y La bella durmiente (1959), repite Geronimi en la dirección.

Después todos los sectores pasan por una larga etapa de mediocridad.

Los animados recobran bríos en 1989 con La Sirenita, de John Musker y Ron Clements, los que luego en 1992 volverían a unir talentos para Aladino (1992).

En 1991 se estrena el punto más elevado de Disney y del cine animado a partir de un cuento de hadas: La bella y la bestia, de Gary Trousdale y Kirk Wise, que se convirtió en la primera producción animada a ser nominada al Oscar en la categoría de mejor película del año.

Ese mismo año la acción real también quiso dar muestras de recuperación con Hook, una versión moderna de Peter Pan, que pasó a ser de los pocos fracasos de crítica y casi de taquilla de Steven Spielberg.

Hay que esperar hasta 2001 para que se dé otro caso de excelencia con dibujos animados: Shrek, de Andrew Adamson y Vicky Jenson. Con el gran detalle que no se trataba de un título de Disney, sino de una empresa nueva: DreamWorks.

Hechizada (2004), de Tommy O´Haver y estelarizada por Anne Hathaway, quiso dar la cara por las propuestas fantásticas, pero una caída severa en boletería y ni hablar de los expertos.

LA FÓRMULA

Los grandes presupuestos, las avasalladoras campañas de promoción y la contratación de actores y directores de renombre son la fórmula que usa Hollywood para imponer la acción real.

Algunos ejemplos son: Encantada (2007), de Kevin Lima con Amy Adams; Caperucita roja (2011), de Catherine Hardwicke, con Amanda Seyfried; Alicia en el país de las maravillas (2010), de Tim Burton, con Johnny Depp; y Los viajes de Gulliver (2010), de Rob Letterman, con Jack Black.

Más tarde vendrían Blancanieves y la leyenda del cazador (2012), de Rupert Sanders, con Kristen Stewart y Charlize Theron; Espejito, Espejito (2012), de Tarsem Singh, con Julia Roberts; Oz, un mundo de fantasía (2013), de Sam Raimi, con James Franco; y Hansel & Gretel: cazadores de brujas (2013).

También otras industrias se suben a la ola como el Reino Unido con El secreto de los hermanos Grimm (2005), de Terry Gilliam, con Matt Damon y Heath Ledger; y Stardust (2007), de Matthew Vaughn, Michelle Pfeiffer y Robert De Niro; así como la mexicana El laberinto del Fauno (2006), de Guillermo del Toro; y la española con Blancanieves (2012), de Pablo Berger, con Maribel Verdú.

En ese período lo destacable animado vinculado con pócimas y hechizos fue Enredados (2010), de Nathan Greno y Byron Howard; Brave (2012), de Mark Andrews y Brenda Chapman; y Frozen (2013), de Duanne Journey.

¿Qué películas basadas en cuentos de hadas les gusta y por qué? ¿Cuál ha sido la peor producción basada en un cuento de hadas?

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